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Nos encontramos en 1982, el Instituto lleva dos años, en pleno funcionamiento y goza de éxito. Los que otrora fueran amigos, Charles Xavier y Magneto, han tomado un cruce antagonista. ¿Qué camino es el correcto y a cual te unirás?
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Sacred blu!

Mensaje por Remy E. LeBeau el Mar Jul 08, 2014 1:42 pm

Era un día soleado como tantos aquel verano. Era Jueves y Remy tenía pactado para ese entonces una entrega. Es decir que había robado algo que a alguien le interesaba y habían concertado una reunión para hacer el intercambio: Remy obtenía dinero y el comprador el artículo robado. 

Estaba sentado sobre el respaldo de una banca de madera con los pies sobre el asiento de la misma. Dichas bancas estaban a lo lardo del camino costero del East River, sobre el cual ser erguía imponente del puente Brooklyn.

Ataviado con su típica gabardina café oscuro y en su mano barajaba con real maestría una baraja de naipes, como si pudiera manipularlos con la mente y hacer que describieran la curva necesaria en el aire para que fueran de una mano a la otra. Una ilusión óptica, un truco de magia, que sin embargo reflejaba la idea: con las cartas hacía lo que quería. A su derecha, sobre el espacio libre que quedaba del banco, había un café doble bien cargado y sin azúcar junto a una bolsa de papel color madera, con manchas de grasa, en cuyo interior resguardaba dos boyos. El café se había enfriado hace rato y los boyos aun no despertaban el apetito de Etienne. Pero Remy aun tenía la mirada perdida en el río, nostálgico, los recuerdos sobre Nueva Orleans se agolpaban y le abrumaban. Pese a que no sentía remordimientos, no podía evitar... ¿extrañar? su vieja vida. Suspiró resignado e intentó desviar la mirada, conectar con la realidad. Y entonces, en uno de esos desvíos su vista se clavó en una esbelta figura femenina. 

No había llamado su atención por lo curvilíneo que era su cuerpo, lo caro de sus ropas o la vanidad que destilaba con su mero andar, sumadas la soberbia. Sino que aquella cabellera rubia platinada, la reconocería en cualquier lugar. O quizás exageraba un poco, pero la idea se entendía. Sonrió de lado, había encontrado la distracción perfecta. Decidió entonces gastarle una broma hasta que notara de quien se tratara y se esforzó por hablar con una voz grave y grosera, de camionero machorro y sin educación. Más asemejado a un primate que a un ser humano. —¡Eh mamita! ¡Con esas nalgas te invito a cagar a mi casa!— proclamó el grotesco y más desagradable piropo que pudo improvisar en el momento a los cuatro vientos. Con un único objetivo: Emma Frost.
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Re: Sacred blu!

Mensaje por Invitado el Mar Jul 08, 2014 4:09 pm

Como era jueves, la rubia tenia todo su día planeado a la perfección. Iba a visitar su masajista en Brooklyn, manicura y peticura para terminar con un fácil que parecía hecho por ángeles. Esas eran unas de las muchas ventajas de ser una chica millonaria en un mundo tan pobre. Emma Frost se estaba haciendo cargo de su vida ahora, no había nadie que le dijera que hacer o cuando hacerlo. Sus cabellos rubios platinados se movilizaban con aquel viento de Nueva York. Sus ojos azules observaban las ventanas de cristal mientras que sus tacones blancos hacían que ella destacara de los demás por su gran elegancia. Ella no tenia problemas con su auto-estima ya que sabia lo hermosa que era y no tenia miedo de mostrarlo. En aquel momento acomodo su cabello tras verse en el perfecto reflejo de una ventana de vidrio y escucho una voz atrás de ella, masculina con palabras completamente ridículas.

La rubia volteo su cabeza rubia y observo a la persona de donde habían originado aquellas palabras. Realizo una cara de asco luego de haber visto de quien era, de por si, planeaba en hacerla de todos modos. - ¿En serio? ¿Tratabas de ser asqueroso y eso fue lo primero que se te ocurrió? - realizo una sonrisa sarcástica para entonces acercarse a el tras varios segundos. Lo observo con un rostro que decía que ella olía mucho mas rico que el y le dio una bofetada. - No tengo ni que leer tu mente para saber las asquerosidades que estas pensando. - Enrollo su cabello en su dedo indice y le dio vueltas mientras que su mirada iba juzgándolo de arriba a abajo.

- ¿Ahora me acosas? Pensé que tu trabajo era de robarle a gente tonta su dinero al caminar. - Remy LeBeau no era su persona favorita en el mundo, ni siquiera ingresaba en la lista de gente en la cual pudiera pensar. Pero el estaba ahí y ella también. Por que no. - A menos que todos ahora sean demasiado inteligentes para ti. - adelanto un poco su cuerpo, acercando un poco sus labios con los de el para entonces tomar algo del bolsillo del moreno. - Como si te fuese a dejar huir con algo mio. - se volvió a colocar su anillo para empujar su propio cabello hacia el lado derecho de su cabeza.
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Re: Sacred blu!

Mensaje por Remy E. LeBeau el Miér Jul 09, 2014 4:22 am

Apenas la chica volteó y se generó aquella expresión tan bien ensayada, Remy arqueó su ceja derecha y torcía aun más su sonrisa. Realmente aquella chica sabía decirlo todo con una simple expresión. Si tuviera quince años y fuera un humano hormonal en plena adolescencia, quizás hasta se hubiera sentido herido. Una pena -para ella- que no fuera el caso. —En vistas que has inferido que intentaba serlo... veo que lo logré. Digo, ¿sino por qué aquella es la idea que te hubiera trasmitido?— planteo con un acento que tendía a ser francés arrastrando algunas palabras. 

Sin embargo, en cuanto la notó sonreír de aquel modo, le devolvió el gesto acompañando aquella curvatura de sus labios con una propia. Mientras reanudaba el movimiento de sus manos que anteriormente había pausado y barajaba sus naipes. —Oh vaya, me sorprendes Emma. Realmente impresionado me dejas...— comentó Etienne mientras con su rostro hacía una mueca de completa sorpresa increíblemente fingida de un modo muy real, pero que por su tono de voz sarcástico y burlón denotaba todo lo contrario. —Igual tienes razón, sin pretenderlo al oírme a mí mismo te visualicé sentada en mi retrete expulsando tus heces y no fue una imagen bonita...— retrucó con elocuencia el ladrón mientras reía entre dientes y echaba hacia atrás su espalda, viéndola acercarse. 

Frunció el gesto al oírla, como si sus palabras le hicieran pensar, adoptando una expresión reflexiva. Mientras la respuesta salía por si sola de sus labios. —Tu pregunta está mal, digo, ¿qué duda te cabe?— inquirió retóricamente mirándola de un modo sobrado, sabiendo que no entendería a que se refería hasta que se lo explicara. —Si me dedico a robarle a la gente tonta, y no tan tonta, su dinero, entonces tiene sentido que esté aquí... ¿cómo has dicho tu jolie?— se explayó, explicativamente el moreno, mientras dejaba la conclusión de su respuesta en suspenso, para hacer de cuenta que hacía memoria por unos dos segundos. —¡Ah si! "acosándote"— masculló en un tono totalmente burlón y despectivo el de orbes carmesís, mientras sonreía lacónico y la miraba de arriba hacia abajo como ella momentos antes, juzgándola. Emma era astuta, vil, traicionera y sumamente interesada, además de telépata e interesante, prepotente y soberbia. Pero aun le faltaba y siempre le faltaría experiencia. Por mucho que le pesase al orgullo de ella, era así.




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Re: Sacred blu!

Mensaje por Invitado el Miér Jul 09, 2014 1:06 pm

Realizó una pequeña risa en la comisura derecha de su labio. Le daba un poco de asco pero al mismo tiempo el mínimo interés en la forma como se atrevía a hablarle a la Reina Blanca de esa forma tan soez que le daba ganas solo de golpearlo hasta que su cerebro quedase como puré mal hecho. Pero ella era demasiado educada como para hacer ese tipo de cosas, ademas, no valía ni la molestia de hacerlo. - Aveces pienso que te crees super gracioso y audaz con tus comentarios asquerosos y poco interesantes. Pero a lo único que te pueden llevar es a una muerte segura LeBeau. - realizo una mueca en su rostro mientras que encogió sus hombros haciendo que su cabellera recayera sobre su pecho. - Lo peor de todo no es que lo haces, lo peor del caso es que lo admites como si fuese un juego estúpido. Lo bueno de todo esto es que por lo menos eres un ladrón justo. Que conmovedor. - una sonrisa sarcástica salio de los labios rosa pastel de la Reina Blanca. Habían tantas cosas que le molestaban en la personalidad del moreno que era imposible enumerarlas todas en un solo día sin querer arrancarte los ojos.

- Querido deja tus juegos para quien le gusten e importen. Pero bueno, tus acosos molestos te los puedes reservar para ti mismo. - cruzo sus brazos mientras que sus ojos azules cual cielo lo miraron directamente a aquellos orbes carmesí durante unos instantes. - Puedes negarlo todo lo que quieras, pero sabemos que estas atrás de mi dinero y arrancarme la ropa con la vista. Así que para antes de que te ridiculices a tu mismo. - acomodo la chaqueta del moreno mientras que se quedaba viendo su camiseta durante un segundo. Luego miraba hacia sus ojos y trato de leerle la mente durante un segundo, sabiendo las consecuencias de eso. Hizo la mínima mueca como si no hubiese hecho absolutamente nada. - De nada. - realizo una pequeña pausa para entonces mirar hacia atrás de el en caso de que alguien mas la estuviese siguiendo.

- Pero si tratas de conquistar a una chica, tráele flores, chocolates o diamantes. El tercero siempre es el favorito. - en eso hizo una cara como si sintiese pena por el - Ah cierto... Tu solo te compras diamantes a ti... o bueno, los robas que es lo mismo para ti. - parpadeo unas cuantas veces para entonces colocar su mano derecha en el rostro del ladrón y mirarlo directamente.  - Y luego recuerdo que eres un cretino. - le dio una palmadita para entonces retraer sus finas manos y volver a cruzar sus brazos con tranquilidad. Ella era una mujer de alta clase, totalmente lo contrario a Remy LeBeau que lo que tenia en clase lo arruinaba con su asquerosidad y eso que era muy poca. Solo vivía a base de encantos baratos.
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Re: Sacred blu!

Mensaje por Remy E. LeBeau el Miér Jul 09, 2014 8:57 pm

La sonrisa que la rubia expresó fue mínima, como las chances de que LeBeau acertara al tratar de deducir las razones de la misma. Solo dos cosas le eran seguras: los motivos eran por causa propia y esos mismos ni ella los entendía en verdad, remplazandolos por los que creyera más convenientes. Pero aunque esa reflexión fuera certera, no tenía modo alguno de demostrarlo y aunque pudiera no le serviría de nada. Aun así, tampoco es que se esforzara en ello, le daba simplemente igual y hasta consideraba que como estaba dado, le suponía una ventaja. —Si mis comentarios realmente fueran como los describes alguien como tú no se gastaría en responderlos, ¿o es que ahora replicarás que te doy lástima y has decidido increíblemente volverte caritativa y resolviste ayudarme con eso?— comentó irónico y burlón el joven ladrón mientras daba un resoplido de escepticismo y rodaba los ojos sobrante. Observó la mata de cabello dorado cubrir el pecho de la fémina, con un movimiento grácil de su cabeza y su sonrisa se ensanchó, más no dejó entrever motivaciones u razones. —Llevan diciéndome que voy a morir por mis comentarios desde que tengo como ocho... Algunos afirman que desde que aprendí a hablar, pero eso es exagerar...— comentó sonriendo ahora sí socarronamente y regocijándose consigo mismo, la verdad es que no se amaba, pero si se sentía a la perfección consigo mismo y con quien era. —Y mírame, aquí estoy enfrente de ¿la reina de New York?— inquirió petulante y retórico, lanzando el halago de un modo tan sutil que solo ella pudiera entenderlo pero tan sutil que podría gozarlo y no tener que responderlo o darse por entendida. Ni hablar de agradecerlo, Emma Frost jamás haría eso. —Ahí yace su error madmoiselle Frost...— contestó interrumpiéndola, con picardía el castaño, mientras la miraba sumamente entretenido y dejaba que el silencio los imbuyera momentáneamente para que la consternación invadiera a Emma o al menos la curiosidad. —Te he dicho lo que querías oír y has acabado por entenderlo del modo en que querías entenderlo, porque las palabras eran las mismas. Y pese a todo, jamás admití pretender ser asqueroso...— retrucó el de ojos carmesís suspirando aburrido y bajándose de un salto del banco, para caer parado a su lado. De perfil, sin mirarla. 

Ella volvió a hablar, haciendo que Remy volteara, para encontrarse con los ojos celestes y fríos como el hielo de la rubia platinada, que trataba de herirlo con sus palabras a toda costa. —¿Ese comentario aplica para tus insultos? Seamos francos Emma, ambos sabemos que no vas a lograr herirme ni ridiculizarme, como yo no te haré caer bajo mis pies... Pero a diferencia tuya, yo no pretendo que lo hagas...— comentó con gracia le diable blanc, mientras volvía a barajar las cartas y dejaba que las cartas cortando al viento susurrasen a gusto. —No lo negaré, no soy hipócrita como tu, no hago asco a tus billetes que en incontables ocasiones me has prestado sin siquiera enterarte...— la cortó tajante el ojiescarlata, mientras dejaba que la indirecta de su comentario llegara a destino buscando alterar la calma de ella. —Y no es que tampoco te rechace en mi cama, si los dos sabemos que lo disfrutarías más que yo...— puntualizó con descaro el joven granuja guiñándole un ojo divertido mientras dejaba de entremezclar los naipes y tomaba uno. 

Sintió las manos fuertes y cuidadas de la joven mujer tomarlo por los pliegues de su abrigo, acomodándolo como si arreglara un par de arrugas. Y notó como la vista se le escapó traicionándola. Pese a esto, todo quedó atrás al sentir un ligero y efímero dolor de cabeza que lo suponían todo. —¿Por qué debería agradecerte que insinúas tus "de nadas"?— preguntó notablemente fastidiado, detestaba que se metieran en su cabeza. —¿O me crees un real estúpido que no se daría cuenta si te metes en su cabeza? No seas descarada, sabes perfectamente que no lo soy...— le recriminó el muchacho mientras que con su mano libre aplastaba y volvía a desordenar su cabello.

Ese es tu segundo error, creer que intento conquistarte... y el tercero es cómo crees que se conquista a una dama. Pero obviamente tenemos cánones distintos del significado de "conquistar" y no vayas a mal interpretarme, tampoco me gustan los sentimentalismos estúpidos...— farfulló algo cansino LeBeau, mientras fijaba su mirada en la ajena y entrecerraba un poco sus ojos concentrándose. Sin embargo el remate de la rubia fue tan malo que le robó una sonora carcajada. —¡¡¡Ja!!! ¿En serio Emma? ¿Me reprochas "comprarme diamantes"? ¿Precisamente tú? Vaya, si hubiera sabido que eras como todas esto no habría ocurrido...— masculló riendo con ganas el ladrón a sabiendas que había tocado probablemente en lo más profundo del orgullo de la pequeña reina. 
Suspiró ante la caricia efímera y oculta tras una "palmada condescendiente" que le dio la mutante, cerrando momentáneamente sus ojos. —No es como si tu pudieras quejarte de eso precisamente, a menos que te de igual ser consecuente contigo misma... y no por mí, sino por ti inclusive, eso es triste...— concluyó el chico de mediana edad, mientras rodaba los ojos y le tendía la carta que había tomado y separado de su baraja de naipes. Él no era cualquiera. Y ella, eso lo sabía, ahora debía darse por enterada y admitirlo, debían sentar ciertas bases en aquel juego sin interludio ni final definido, sino se volvería tan aburrido que comenzaría a creer que aquella chica era una típica mimada más de Beverly Hills que no tiene lo que se necesita para acceder al mundo que pretendía acceder y mucho menos gobernarlo.




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Re: Sacred blu!

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 12, 2014 12:34 pm

- Deja de adularte diciendo que los tomastes sin mi permiso querido. No lo haces a menos que yo quiera. - Emma Frost encogió sus hombros tras haber escuchado las palabras de Remy Lebeau, puesto que ese hombre se creía en una burbuja superior a la de la mismísima Reina Blanca. Su mirada y su rostro se torno como si algo oliese mal en el ambiente. Le daba asco y le parecían increíblemente tontos los comentarios que realizaba sobre ella. - Eres solo un asqueroso sin clase. La verdad aveces me pregunto por que te continuo la conversación. - encogió sus hombros mientras que abrió sus ojos un poco más. Miró su manicura francesa mientras que sus ojos observaban las calles del lugar. Habían varias personas alrededor pero no es como si importase mucho o cambiara algo. Emma arqueó su ceja derecha tras ver como el ladrón sobreactuaba la situación. Ella solo le leyó la mente no es como si estuviese clavandole una daga en la pierna. Sin contar el hecho de que ella no lo hacía con el punto de ser secreta. Era una lectura de mente, por dios. - Lo que te hace estúpido es pensar que trataba de que no te dieses cuenta. ¿Que me importa a mi si lo sabes o no? Wow... que miedo que me vayas a hacer algo. - rodó sus ojos mientras que sus dedos delicados iban hacia las puntas de sus cabellos rubios aplatinados, teñidos por uno de los mejores estilistas de Nueva York.

- No es un error corazón. Tu tratas de seducir cualquier cosa que tenga senos. Eres un asqueroso sin oficio cuya única habilidad es un intento de carisma más barato que cualquiera. Si yo fuera tu iría más al gimnasio. Después de todo, tu físico es lo único que te queda. -  frunció sus labios mientras que comenzaba a cansarse de continuar hablando con el proclamado Diable Blanc que era un insulto hacía el color blanco por que ni le deberían ser capaz de dejarlo llamarse de esa forma. Hasta debía haber una organización que se ocupe de cosas como esas. De igual forma, el hombre era algo repulsivo, sera tan soberbio que podía dejar a Emma sentirse humilde con ella misma. Sobre todo por que entendía lo que las personas sentían cuando ella les hablaba de esa forma, incluso cuando podía leerle la mente a la gente. Lo que pensaban y lo que sentían era diferente en ciertos sentidos. Ella se enfocaba más en las malas cosas que pensaban de ella igualmente. - Quizás me guste ser normal y como los demás. ¿Que tiene de malo? Pero lo bueno es que no lo soy y tampoco lo intento. Así que mejor para mi. - pasó su cabello hacía atrás con la parte dorsal de su mano derecha haciendo que este rebote en su espalda y mantenga su lugar con los demás cabellos. Entrecerró sus ojos ligeramente mientras que sus orbes celestes se enfocaban en los ojos del ladrón.

Tomó su espejo compacto de su cartera mientras que escuchaba las palabras finales del moreno. La rubia simplemente acomodó el polvo en su rostro manteniendo su complexión perfecta. Lo observó de reojo para entonces solamente soltar un suspiro de sus labios rosados. - No entiendo que tratas de decir y realmente no me importa en lo más mínimo. Por que yo se que soy una perra, pero no tienes que pensarlo tantas veces en el poco tiempo que estoy aquí. - parpadeo dos veces para entonces cerrar su espejo compacto y sostenerlo con ambas manos. Se acercó un poco mas a Remy LeBeau mientras que trataba de hacer su punto bastante claro para el moreno. - Solo lo diré una vez en espera de que tu cerebro sepa procesarlo. - llevó su dedo indice y lo apretó contra el pecho del ladrón. - No me conoces, por mas que intentes hacerlo. No sabes como soy o quien soy. No sabes ni de donde vengo o que quiero con mi vida. - dio una pequeña respiración para luego soltar un suspiro corto. - Por mas que trates de compararme con todas las mujeres a las que te has tirado. No lo vas a lograr. ¿Acaso me hice clara a mi misma? Espero que así trates de dejar de creer que soy de una forma u otra en vano, Querido. - le dedico una sonrisa sarcástica para finalmente guardar su espejo compacto en su cartera blanca. Le acomodó el collar a la camisa de Remy solo para molestarlo un poco más de lo que ya estaba. Odiaba cuando la gente la colocaba en una caja con el resto de las personas o que actuasen como si la conocieran de toda su vida. Nadie la conocía realmente, nadie había vivido toda su vida con ella y por ende, nadie entendía como había hecho ella para subir sus escaleras.   
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Re: Sacred blu!

Mensaje por Remy E. LeBeau el Sáb Jul 12, 2014 3:23 pm

¿Se supone que debo quedarme boqueando impresionado? ¿O adularte esa gran y superior demostración de tu potencial? No me hagas reír, de cualquier modo dirás lo necesario para no quedar mal parada...— la increpó con tenacidad y honestidad, puesto que llevaba la razón en eso, lo que haría enfurecer aun más a la rubia. Más entendía que la réplica de la rubia sería sin duda alguna, un comentario sarcástico sobre lo perspicaz que era el castaño al notar aquello. De hecho, el pensar en ello probablemente fue su error, ya que ella podía leer su mente. —Será porque mal que te pese, tengo tan buen gusto como tu e incluso sabes que no tengo poca clase... Simplemente veo al mundo de un modo muy diferente al tuyo y si tuvieras la mitad de la astucia que crees tener -que la tienes- entenderías que una cosa no quita la otra...— le explicó en un tono bastante neutral el ladrón, intentando no sonar autoritario o prepotente, haciendo grandes esfuerzos. Si a él le tocaba ser el sabio en aquel... intercambio, tendría que actuar como mejor la suponiera, a sí mismo. —Oh vaya ¿no serás demasiado genial Emma? Después el desagradable soy yo, si nos ponemos todos en plan: "soy la leche y me vale mierda lo que tu digas, porque claramente yo soy mejor que el resto, el resto es escoria" te invito a que reanudes tu marcha...— la invitó el estafador de Nueva Orleans, abiertamente, demostrando por primera vez ante la telepata una exasperación e irritación netas, que apuró en guardar y eliminar, rodando los ojos y suspirando cansado, aburrido de eso. —No obstante, si estás dispuesta a cerrar la boca cuando se trate de tratar de hacerte creer a ti misma que yo soy menos... porque, ni siquiera te pido que lo admitas, eso ya sería demasiado para alguien como tu...— masculló burlón, pero sin malicia en sus palabras, después de todo, para él, el orgullo y amor propio en justa medida no eran del todo desagradables.

Es gracioso, porque defiendes que no es un error y para justificarlo intentas ningunearme, no hay nada más penoso, pero venga, que yo soy el asqueroso y el pedante. Tu eres demagogia pura... Y si, venga, léeme la mente para enterarte que significa...— la invitó sarcástico el mutante, mientras la miraba a los ojos sin demostrar ninguna sensación, ninguna expresión. Rodó los ojos, comenzando a aburrirse, al final la telepata acababa siendo bla, bla. Y nada más. Una cosa era ser ácida y sarcástica, incluso orgullosa. Otra muy distinta era llevarse el mundo por delante sin conocerte el camino antes. Después de todo, nadie nace sabiendo ni tampoco muere haciéndolo. Aunque eso era un mito que trataba de desmentir, la primera parte era irrefutable. —Entonces no me queda claro, ¿te gusta o no? Porque de hacerlo, no tiene sentido que luego digas que no lo eres ni lo intentas... lo que directamente haría que no lo fueras, haciendo que tu comentario sea... ¿no sé? ¿Innecesario?— expuso con gracia el de ojos carmesís, mientras dejaba la baraja de naipes en paz y separaba una Q de diamantes y se la enseñaba a la rubia. —Si te sirve de consuelo, no lo decía en serio... pero espera... ¿ya lo sabías no?— preguntó, guiñándole un ojo con rapidez, adoptando ahora si una actitud neutral tratando de declarar un alto al fuego. Ya había tenido suficiente de eso y si bien estaba dispuesto a aceptar, para sí, no para ella, que tenía parte de culpa. Lo iba a dejar en una petición tácita, así ella tampoco se veía expuesta a admitir que compartía culpas. Un trato justo a ojos del ladrón. —¿La única característica que conoces es el ser una perra? Digo, porque te encanta pensar de ti misma como una, pero se me hace que lo intentas con tanto esfuerzo... que no te sale... o mejor dicho si, pero se ve tan forzado...— masculla para fastidiarla el castaño, para a continuación reír y suspirar con resignación. —Dejando mi defensa personal con palabras de lado, no Emma, no te estaba diciendo perra, te estaba diciendo estúpida, pero olvidé usar palabras simples... ¿Habrá sido error mío no pensar en ti?— inquirió, buscando que ella dejara entrever que pretendía. Esperando sin duda alguna un ataque a su orgullo y dignidad, incluso quizás hasta su integridad. Arqueó una ceja, al verla acercarse y se dejó hacer. Después de todo, ¿qué chances tenía? Ninguna, eso estaba claro. —Era mi mayor esfuerzo, lo prometo...— bromeó, sonriendo de lado, ladino. Una puta sonrisa, que le regalara una mísera sonrisa y bastaría para que él no se marchara en ese instante dejándola con las palabras en la boca. —Oh vaya, me emocionas, te lo juro, esa postura tuya dejándote ver a la defensiva, en plan adolescente que proclama que nadie la comprende, te juro que me desacomoda...— expresa irónico y con ambas cejas arqueadas el estafador. —Pero déjame ser claro a mí porfavor, Frost...— contestó en un cambio de actitud tomando la mano que se había dedicado a jugar con el cuello de su camiseta. —Yo no soy la clase de persona que divide su mundo en categorías y juega a armar perfiles psicológicos de quienes conoce para ubicarlos en esas distintas categorías estereotipos.— sentenció el aficionado a los juegos de azar. —Entonces, si tu no quieres que yo juegue a conocerte, márchate... borra mi mente, no sé, pero no pretendas que juzgue lo que me dejes de ver de ti, para bien o para mal...— aclaró chasqueando su lengua, mientras veía pasar un par de humanos que los miraban raro por estar detenidos en aquel camino de la costa en la rivera de aquel río. —No obstante, no me creas ese estúpido no juegues conmigo a creer conocerme si vas a pedirme absolutamente lo mismo. ¿Te crees diferente? Es cierto, lo eres, pero no la única. Así como tu puedes decir que no tengo clase, yo puedo decir que tu eres idiota... y ninguno de los dos tendría razón...— se ofuscó aireado y la soltó, para después rebuscar en el bolsillo de su gabardina y sacar un brazalete de oro y amatistas que le pertenecía y había quitado hacía tan solo minutos. —Y como acto de buena fé y ofrenda de paz, te lo dejo, de todos modos no es de mi estilo...— se excusó, tendiéndole la alhaja y aprovechando para hacer una broma común y corriente, a la espera de cualquier cosa. Un golpe, su mente estallando en mil pedazos, una ilusión, o el latigazo de su cabellera. Pero al menos no era él, el completo idiota, esa vez.


He intentado que el tipo se ponga neutro, lo siento si se nota aun más fervientemente hostil, será la hora y el dia x'D prometo esforzarme para la réplica luego :C




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Re: Sacred blu!

Mensaje por Invitado el Lun Jul 21, 2014 6:08 pm

Frost sabía que no había demasiadas formas de tener lo que quería. Lo que ella quería primordialmente, era tener el control de todas las situaciones posibles en los diferentes aspectos de las relaciones que se pueden crear. Manipular y utilizar a la gente era una gran parte de ser una seductora. Estaba un poco cansada de la rutina de atacar y defender, como si fuese a servir de algo. El dolor en su cabeza se hizo ciertamente más palpitante una vez que la lectura de mentes se había efectuado. Simplemente concentró su mente en dejar de leerle la mente, su mente estaba como palpitando, era ciertamente un dolor craneal. Simplemente actuó como si las cosas estuviesen bien y llevó su mano derecha hacia su cabello para deslizarla disimuladamente hacía atrás de su cabeza hacia su cuello. Sus cabellos rubios rebosaron hacía su pecho mientras que ella mantenía la mirada fugaz de sus ojos azules como el cielo hacía el rostro de aquel hombre. - ¿Ya terminaste? - enrolló su cabellera rubia aplatinada en su dedo indice mientras que lo miraba de arriba a abajo. Se había cansado del juego del gato y el ratón. Sobre todo teniendo en cuenta de que ella no soportaba cuando alguien tuviese el ego tan inflado como ella misma. - Con tanta palabrería tendré que eliminar mi cita a la manicurista. Bueno, algo más que me debes. - simplemente observó sus uñas con su mano cerrada tratando de ver el daño que tenían. Aunque estuviesen en muy buenas condiciones, ella iba para relajarse un poco, sobre todo por que su vida parecía una película dramática últimamente. Aunque todo lo que podía decir Remy, por más que intentase, ya lo había escucho o mejor dicho, sacado de la mente de alguien que la había visto anteriormente.

- Una chica ya no puede pedir rosas y chocolates, por que se te montan encima con puros comentarios anti-conservadores. Como si realmente esperase que los hombres en esta época pensaran en algo más que tener sexo. - pasó su cabello rubio hacía atrás mientras que recordaba por un segundo todas las cosas que hizo para tener que tomar todo el control de las empresas Frost. Como es llamado ahora, aunque antes tenía otro nombre. Poco importante. - En ese aspecto no trates de actuar como si fueses diferente, no tengo que leerte la mente. Solo tengo que oler la desesperación en el aire. - le dio una palmadita en el hombro al moreno que estaba enfrente de ella. Emma Frost no era una mujer que se dejaba hablar de la forma que la gente quisiera, pero sabía que habían casos perdidos. Momentos donde las guerras se ganan mejor ignorando a los jugadores contrarios.

- Quizás si te beso, terminarás de quejarte sobre todo. - acercó sus rostro contra el del moreno. Sus manos fueron hacía la camiseta de este, tomándola con ambas manos mientras que sus labios se acercaban peligrosamente a los del bandido. En aquel momento la rubia simplemente soltó una sonrisa ladina - Pero eso sería darte el gusto. - apegó su torso al cuerpo del hombre mientras que ella misma era capaz de sentir la respiración de este. - Y a mi me gusta que me lo rueguen y me lo imploren. - encogió sus hombros mientras que terminaba por  soltar una risa que se pudo escuchar. - Pero no te pongas a llorar Remy, quizás en mil años tengas oportunidad. - le guiñó el ojo derecho mientras que tomaba el cabello del hombre con su mano derecha y alejaba el rostro del de ella. Hizo un pequeño puchero mientras que parpadeaba varias veces. - ¿Que pasa? ¿Acaso realmente crees que te lo dejaré fácil? Tu sabes lo que pienso yo de los títulos. Pero quizás te dejaré por honor al pasado. - obviamente ella no iba a hacer el primer paso en todo eso. Además que le encantaba embotellar el odio de los hombres. Hacía todo más salvaje.  
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Re: Sacred blu!

Mensaje por Remy E. LeBeau el Mar Jul 22, 2014 7:02 pm

Supongo— contestó algo frío, pero más que nada porque estaba meditabundo. Emma Frost ciertamente era una persona difícil, por el hecho de que no importaba cuan bueno fueras ella se cagaría en eso. Si no tenías algo que ella realmente quisiera, entonces no recibirías lo que se podría denominar como un "buen trato" de su parte. Por otro lado, si tenías algo que ella quería, podías darte por perdido tranquilamente. Entonces, LeBeau, sabía que no estaba tan mal como ella se esforzaba por darle a entender. —En vista que has aludido a mi supuesta pobreza en más de una ocasión, supongo que no querrás un pago en billetes— expresó en voz alta el castaño, con la intención de que ella le contestara qué quería como... indemnización. Aunque era consciente que su comentario había sido más sarcástico que otra cosa.

Juro que intento encontrarle lo malo a pensar en sexo. No es como si la gente llorara al tenerlo— contestó irónico y con una sonrisa en el rostro, no era la respuesta que solía dar y por ese mismo motivo esperaba que al menos ella también se sorprendiese. —No necesito actuar para que sepas que soy distinto, mucho menos para saberlo yo. ¿Sino qué hacemos aquí? Que quiera acostarme contigo o no, no significa que no pueda querer otras cosas. Además no veo el sexo como un fin, al menos no contigo, sino me habría rendido hace rato, mucho esfuerzo para un logro improbable...— gruñó por lo bajo, apenas un vestigio una señal. Una demostración obvia y que podría ser usada en su contra, de lo mucho que le fastidiaba aquella palmada recibida. Podía jugar a ser la reina del mundo, pero de ahí a tratarlo como un niño había un largo camino.

Una ceja se arqueó, escéptica al oírla. Pronunciando aun más su arco, al sentir como la tela de su camisa se estiraba bajo sus manos y el espacio entre ellos se reducía. Más, a continuación rodó los ojos con solo oírla. —Tal vez sí, pero sería un gusto compartido, jolie— se limitó a responder, viéndose llegar todo ese discurso en el que él era un desesperado por Emma Frost. Pero en cambio, se vio con sus cuerpos encimados, acabando por posar su diestra en la cintura ajena, apenas para sostenerla con tranquilidad. —Sabes, a veces me gusta jugar a adivinar...— contestó, mientras ella volvía a reír, indicándole que aquello había sido una vil provocación a sus sentidos más primitivos y lo peor es que él había reaccionado. —Intento figurarme si ya en la cama, te gusta seguir haciendo que rueguen por ti, o te dejas llevar y disfrutas un poco del acto carnal. Tal vez la curiosidad de que se siente te pique algún día, y esos mil años se transformen en un llamado de tu parte— se limitó a replicar guiñándole un ojo, a sabiendas de que tal llamado jamás existiría. Si llamaba alguien, sería él. —Si fuera fácil, me decepcionarías y lo sabes. Después de todo, a ti te gusta este juego tanto como a mí...— comentó el muchacho. "...y el que me provoques y me lo pongas tan cuesta arriba, no hace más que aumentar las ganas de ambos" pensó abiertamente, casi convencido. —Por otro lado Emma...— cambió el tono de voz, a uno quizás más sutil y susurrante, como si escondiera una idea que solo él sabía. Mientras tiraba su rostro hacia adelante, con firmeza, haciendo ceder la mano que lo sostenía, de la rubia. Dejando sus labios a escasos centímetros. —Un beso no le hace mal a nadie, encima con lo que me encanta a mí robar...— masculló para que terminara de darse la idea. Justo a tiempo para reaccionar luego de que él se inclinara finalmente, dando ese bendito paso final y le robara un beso descarado. Atentaba contra sí mismo, porque entendía que una mujer como Frost ante sus propios gustos podría terminar siendo insanamente adictiva. Pero tampoco es que eso le fuera a importar demasiado ¿Qué es la vida sin un poco de riesgo y adrenalina?




boom boom:


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