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Negocios || Remy

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Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Miér Jul 09, 2014 9:28 am

No solía confiar en nadie de fuera de su grupo de renegados. De hecho, incluso tenía problemas para confiar en los que vivían con ella día tras día. Así que hacerle encargos a Remy le resultó complicadísimo al principio, pero en cuanto comprobó lo eficiente que era dejó de tener tantos reparos. Lo que a ella le costaba un día robar, él lo hacía en minutos. Y aunque se había mantenido con él en el más estricto ámbito profesional, sentía que poco a poco iba confiando un poco más en ese peculiar mutante.

Por eso poco a poco le iba encargando robos más importantes, y ese día simplemente había puesto su mirada en algo que realmente no necesitaba robar pero que quería. Lo quería para ella, de modo egoista. Un coche descapotable, probablemente caro (porque ella de coches no entendía más allá de lo que le gustaban o le dejaban de gustar). Pertenecía a una muchacha estúpida que extorsionaba a un viejo para sacar absolutamente todo lo que quería... Pues bien, ella quería su coche, y lo iba a tener.

Y por eso había vuelto a llamar a Remy, porque robar aquel coche distaba mucho de sus posibilidades, y había que hacerlo de un modo disimulado, y por alguien que supiera posteriormente como cambiar toda la documentación y la matrícula para que nadie le pusiera problemas. Y él era exactamente la persona que necesitaba.

Lo había citado en un club exclusivo de Manhattan. La boba propietaria del coche estaba ahí, y el coche en cuestión aparcado delante. No tenía intención que lo robara en ese instante, solo enseñarle el objeto y llegar a un trato con él, porque hasta ese momento siempre habían solventado la cosa del pago que se llevaba él con un porcentaje del total del robo. Pero no tenía la más mínima intención de venderse el coche, así que debía hablar con él.
Y mientras esperaba, pidió un gintonic. Desde luego Mística disfrutaba en los ambientes distinguidos, aunque no pudiera mostrar su aspecto real y debiera conformarse con su yo-humano.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Miér Jul 09, 2014 10:26 am

Fue sorpresivo al principio para Remy recibir aquel llamado de Raven. Y es que había roto con todos los "protocolos" o más bien, la costumbre, de sus llamados. Siempre que lo necesitaba para un nuevo encargo, se comunicaba con él y lo llamaba a un lugar, de noche y apartado. Un basurero, la base en las alcantarillas de los renegados, un callejón siniestro y sin salida, etc. O si el encargo no era tan importante, le pedía lo que quería en el mismo llamado y le decía donde encontrarse para entregarlo, ya que sabía que el castaño jamás tardaba más de tres días en robarlo. 

Pero en aquella ocasión había sido, extremadamente distinto. Había recibido el llamado de Mística durante la noche, más precisamente el día anterior. Y le había pedido de reunirse al día siguiente, sorpresa de nuevo, en un prestigioso y afamado club de Manhattan. Algo aturdido y curioso por este cambio de actitudes, como si tramaran una cita más que hablar de negocios, hizo que Remy aceptara -lo iba a hacer de todas formas- y se interesara realmente en el caso. 

Llegó cinco minutos tarde de la hora programada, pero sabía que no sería tan grave. Entró sin problemas al club, sobornando al guardia que vigilaba la entrada y luego robándole la billetera al tenerlo de espaldas, duplicando la "inversión". Ataviado de su clásica gabardina café oscuro, que parecía estar pegada a su piel, se metió al club, buscando con sus ojos color escarlata a la rubia que sería la forma humana de Raven. Cuando la localizó, cerca de la barra sonrió de lado y se acercó por detrás. Se apoyó de costado sobre el mostrador, detrás de ella y con voz calma hablo. —Dame dos martinis batidos y no revueltos porfavor... y el mío, sin aceituna— pidió al muchacho, llamando la atención de la joven mutante que volteó algo sobrecogida a verlo. —¿Y bien? Aquí estoy...— concluyó el oriundo de New Orleans.




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Jue Jul 10, 2014 2:19 am

Sabía que Remy casi nunca era puntual, pero también sabía que sus retrasos nunca eran demasiado importantes, y dado el servicio que le prestaba estaba dispuesta a hacer la vista gorda. Esperó que pidera las bebidas, mientras daba un trago a la suya propia, que había pedido antes de que llegara el ladrón, antes de girarse en su asiento para encararlo. Directo al grano y sin rodeos, justo como le gustaba.

- Bien pues, tengo un pequeño encargo para ti. Algo un poco distinto esta vez. Personal. Por eso he querido que nos vieramos en un lugar neutral. - sin darle tiempo a replicar le hizo una señal para que se acercara. Quería asegurarse que nadie de los alrededores les oía, más teniendo en cuenta que la que estaba a punto de dejar de ser la dueña de ese coche era una habitual por ahí - ¿Ves ese coche? Lo quiero.

Realmente ella siempre había sido así. Lo que quería siempre lo conseguía, ya fuera de un modo u otro. El problema era cuando ponía sus ojos en algo un poco más complicado o dificil de conseguir como aquello. Pero todo el mundo tenía un precio, ¿no? Solo tenía que descubrir el de Remy, aunque estaba casi segura que lo haría a cambio de alguna cosa material lo suficientemente cara. Y resultaba que ahora ella tenía dinero y medios para conseguir prácticamente cualquier cosa que él pudiera querer.

- Es de esa tipa de ahí. La del vestido blanco. Necesitaré también cambio de papeles y matrícula, para no tener problemas. No quiero tener que conducirlo siempre con ese aspecto tan vulgar. - dijo refiréndose a como lucía la mujer en cuestión - Solo falta que me digas que quieres como pago esta vez, ya que como no lo venderé no puedo darte un porcentaje de su precio.

Y por eso precisamente era que le gustaba hacer negocios con él. A parte de su eficiencia, podía ir directa a la cuestión, sin rodeos molestos o sin tener que ir con cuidado de qué decía y como lo decía. Y él nunca le ponía pegas a nada, por complicado que fuera el robo que le proponía.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Jue Jul 10, 2014 6:43 am

Fijó su par de ojos carmesís en la mirada de la rubia. Por un instante pensó que podría perderse en ellos de inmediato, eran cautivadores. Sacudió su cabeza de un modo algo brusco, puesto que él no era como el común de la gente o los mutantes y no era un chico estúpido que cayera en esas cosas. Le sonrió algo socarrón pero con su impresa personal: el encanto.

Mmh, la pequeña reina del "inframundo" tiene sus gustillos ¿eh?, dime madmoiselle— contestó sumamente divertido el muchacho mientras se relamía en lo que el bar tender le alcanzaba las dos copas preparadas, con sus tragos en ellas. Aprovechó la excusa de los tragos y se inclinó a tomarlos, haciendo caso de su seña y juntando sus rostros para oír la respuesta susurrante. —"Ese coche", no lo veo, pero infiero que es uno de los tantos deportivos aparcados en las afueras de este club ¿verdad? Comienza a tener sentido que me hayas llamado aquí...— comentó riendo por lo bajo el ladronzuelo, mientras sonreía divertido y se alejaba hasta su posición original, llevando su copa a los labios y dejando la segunda en la barra sin ofrecérsela a Raven. 

Aquella líder de los renegados, comenzaba a ser cada vez más enigmática para LeBeau. Irónico ya que con el correr del tiempo cada vez la conocía un poquito mejor y aunque era consciente que estaba lejos, muy lejos, de poder decir que "la conocía". Entendía que sabía lo suficiente de ella para lidiar de un modo amistoso si se quería. 
Cuando ella volvió a hablar, refiriéndose a la dueña original del auto, le diable blanc, no dudó en voltear hacia donde le indicaba con la mirada. Encontrándose con la imagen de una niña rica y mimada, destilando que era una caprichosa y una totalitaria, con su simple andar y expresión. Una sonrisa maliciosa invadió la expresión del castaño, que "sin saber" por qué, aquella tipa se le hizo igualita a Emma Frost. —¿Robandole a una niña rica y por capricho? Debo decir Darkholme, que cada vez me resultas más simpática...— comentó sin pelos en la lengua el de ojos carmesís, mientras su mirada seguía clavada en la "víctima". —Por los papeles y la matrícula, no te preocupes, aunque, aparte de eso necesitarás pintarlo... yo sugiero un rojo metalizado, tirando a escarlata o un azul marino...— comentó el de Nueva Orleans, como si el auto en cuestión ya le perteneciera a Mística, aunque a hechos prácticos, desde que había posado sus ojos en él, lo había hecho. Pero su zambulló en un silencio total ante su último comentario. Y es que allí yacía el quid de la cuestión.

Por alguna extraña razón Remy aun no había pensado en que recibía él a cambio. Será que el hecho de lo divertido que le resultaba el encargo y el club, lo habían distraído. O es que estaba tratando de imaginarse a la Raven original desnuda y no lo conseguía. De cualquier modo aprovechó la excusa de su trago, para terminárselo y así ganar tiempo con el que pensar. —Bien, es hora de negociar...— se limitó a decir con un tono más sombrío y sobrio, que había perdido la jovialidad de su constante buen carácter. Realmente no tenía la más pálida idea de qué quería a cambio, podría pedirle dinero, tasar el auto y de ahí sacar el porcentaje de su comisión habitual. Sin embargo no quería eso, no le apetecía. Bien podría hacerlo por la diversión, gratis y como un favor de "amigos", pero sería malo para su reputación y para su negocio. 

Hasta que la respuesta salió por si sola, acudió a su mente como una idea excelente, que como todas sus ideas, tenían la probabilidad de ser o muy buenas o simplemente rechazadas. Chasqueó la lengua recuperando su ánimo y sonrió, aun viendo los movimientos y actitudes de la niña rica. —Te propongo esto Mística, yo robaré el auto y tu correrás con los gastos que tenga el conseguirle papeles nuevos y una matrícula. Yo no recibiré ni gastaré nada. Pero...— dejó su propuesta inconclusa cuando parecía cerrada, mientras volteaba la mirada, fijando sus ojos carmesí radiantes en las esmeraldas que ella portaba por ojos. No debía haberse tragado la primera parte, nada era gratis menos con él. —Tu tendrás que salir conmigo, una noche y sin reglas— puntualizó el muchacho, lanzando el remate de su propuesta, riendo entre dientes entretenido a la espera de su reacción, relamiéndose fugaz, mientras tomaba el segundo trago aún intacto y lo sostenía en su mano. Ya sabía como conseguir las llaves de aquel automotor...




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Jue Jul 10, 2014 9:22 am

¿Robándole a una niña por capricho? Si... Seguramente se podía decir que eso era exactamente lo que pretendía, y que Remy no la juzgara por eso, sino todo lo contrario, que aumentara su simpatia hacia ella le dio la seguridad que había escogido bien. No había nada que odiara más que la gente que la miraba como si pensara que estaba malgastando su vida tomando malas decisiones, una detrás de la otra. Así que había aprendido a rodearse de gente sin prejuicios.

- Creo que me decanto más por el azul. Algo vistoso, que combine conmigo. Ya sabes... - incluso se permitió el lujo de guiñarle el ojo, mientras daba otro sorbo a su bebida, completamente satisfecha al saber que su encargo era aceptado. Ahora solo faltaba concretar lo que tardaría en hacerlo y saber el precio que iba a costarle todo aquello.

Estaba preparada para joyas, una cantidad suficientemente alta de dinero, incluso de alguna estancia en algun hotel de lujo al que invitaria a alguna de sus "amigas", pero nunca pensó que aquello fuera a salirle tan "barato". ¿Correr con los gastos que pudiera suponer legalizar ese coche a su nombre? Iba a hacerlo de todos modos, y lo único que necesitaba era que él le pasara los contactos adecuados para hacerlo. Gente con predisposición y dispuesta a no hacer preguntas. E iba a entrechocar su copa con la de Remy a modo de cierre de trato cuando él dejó caer aquella última condición.

Alzó las cejas mirándolo con sorpresa, porque aquello era lo último que esperaba. Y la verdad es que hacía años que nadie le pedía una cita, al menos de ese modo tan directo. Desde luego Erik nunca lo había hecho, y desde donde recordaba, ninguno de los muchos hombres que se habían cruzado en su camino. Sin embargo, seguía siendo un precio más que razonable para lo que le había pedido, así que finalmente terminó por entrechocar su bebida con la de él.

- Me habría sorprendido que una noche contigo tuviera reglas. Aunque tengo que advertirte que no soy una chica de citas. Hace años que no "salgo" con alguien, así que no quiero reclamaciones si esto no sale como esperabas. - igual que él le dejaba las cosas claras, creía que era su obligación hacerlo también. Ni siquiera sabía que se suponía que se hacía cuando alguien te pedía "salir" una noche, pero seguramente acabaría haciéndose una idea.

Se terminó el contenido de su copa y a sabiendas que él parecía dispuesto a beberse la segunda que había pedido, aún cuando ella había supuesto que se la cedería, hizo una señal al camarero para que volviera a servirle otro gintonic. No solía salir muy a menudo, así que la ocasión se debía aprovechar.

- Bueno pues... ¿Ya sabes como lo harás? ¿Para cuando crees que puedo disponer de mi futuro coche? - y si, tal vez sonó algo ansiosa, pero Mística siempre se había caracterizado por ser alguien con muy poca paciencia, sobretodo cuando quería algo.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Jue Jul 10, 2014 11:32 am

Una sobria carcajada emanó de sus labios en cuanto escuchó la replica de la rubia. Tendría que haberlo adivinado, al fin y al cabo el azul era algo muy presente en ella. La miró de soslayo, con una sonrisa pícara y descarada en su rostro, dispuesto a contestar. —Como siempre madmoiselle, demuestras tener más gusto que yo para algunas cosas... como el auto y la dueña escogidas...— halagó con simpleza y fanfarronería, exagerando un gesto reverencial con el objetivo de hacerla reír. Raven era todo un misterio y era consciente que tenía toda una historia detrás de ella que podría ser interesante para largas charlas en un día sin nada que hacer. Pero que en cuanto las pretensiones de LeBeau, no figuraban en sus planes esas charlas. 

Sabía por otra parte para lo que se estaría mentalizando la mutante y no necesitaba ser telépata para eso. Jugó a imaginarse que estaría dispuesta a ofrecerle, desde luego dinero, joyas y favores. Incluso quizás beneficios exclusivos de algún tipo o algo de ese estilo. Llegó al límite pensando que Mística sería incluso capaz de ofrecerle mujeres a cambio ¿A tanto llegaría por un capricho? Dependiendo las mujeres en cuestión a ofrecer, él creía que si. 

Jolie, creo que me has malentendido. Yo no te he invitado a una cita, sil'vous plais no— expresó el estafador negando con la cabeza, como si quisiera ahuyentar esa idea de su cabeza, aterrorizado. —Simplemente vamos a salir de noche, a parrandear qué estimo lo echas en falta...— aclaró el muchacho riendo con jovialidad, mientras entrechocaba su bebida con la ajena, divertido y terminaba de vaciar unas pocas gotas. —Y tampoco mal entiendas lo de las reglas, no quiero que tú tampoco tengas reglas. Sin exagerar claro, no hablo de reglas vitales como respirar... Sino a que no podrás... "contenerte"— incidió en el tema el ladrón mientras sus ojos color fuego fatuo parecían brillar con mayor intensidad al fijarse en la chica nuevamente. Había dado con la palabra justa y estaba orgulloso de sí mismo por eso. Contención, eso es lo que no quería con ella, podría sacar provecho -si es que lo había- pese a que en realidad solo quería salir de juerga con ella y llevarla a su cama.

De reojo percibió como Raven conseguía un nuevo gin tonic y rápido sacó su billetera robada nuevamente para pagar ambos tragos de la chica. Causando su atención ante tal gesto, sonrió con descaro y se encogió de hombros. —¿Qué? No creas que intento seducirte cariño, solo soy buen amigo...— masculló con simplicidad sacando el resto de billetes del cuero y dejándola abandonada y abierta sobre la barra, exponiendo la credencial del de seguridad, evidenciando que no era suya. Raven con girar la vista entendería todo y probablemente se reiría.

Con la segunda copa aun entre manos y sin haberle dado un sorbo se incorporó. Abandonando su cómoda posición recargado en sus hombros contra la mesada, ubicó con la vista a la joven rubia dueña de su reciente objetivo. —Lo podrás tener hoy mismo y lo robaré en este instante... Cuando lo podrás utilizar con tranquilidad, calculo que en una semana...— masculló generando la sorpresa que ya se anticipaba, en la líder de los renegados. —Y tu vas a ayudarme...— añadió sonriente, volteando hasta su oído y bajando la voz drásticamente. Al punto que aun sobre su oído a ella le costara oírlo. —Necesito que te transformes momentáneamente en John Travolta y cuando voltee a ver con nuestra nueva petit et stupid amiga... La saludes con galanería pero sutileza... Y porfavor, intenta que nadie note que John Travolta está aquí mismo...— susurró en secreto el castaño, mientras se separaba, guiñándole el ojo una última vez para luego sacarse la gabardina y dejársela a Raven. Debajo de ella se pudieron apreciar sus pantalones de cuero negro, unos borsegos del mismo color y una camiseta sin mangas blanca. No parecía un galán pero tampoco parecía un hombre cargado de misterio o turbiedad. Estaba, normal y hasta parecía tener buen gusto en la ropa -cosa que  tenía-. Caminó con un el trago en su mano en dirección a la muchacha que se encontraba en una mesa privada con sus amigos. 

Al llegar finalmente hasta la mesa en cuestión atravesando una moderada masa de gente, notó como las miradas se clavaron en el juzgándolo, cosa que le tentó a lanzarles un naipe por idiotas. Pese a que le daba igual. —Lamento la interrupción jóvenes, yo solo soy el mensajero...— se disculpó haciendo una tonta reverencia, LeBeau, haciendo que los idiotas sonrieran sin darse cuenta que les estaba tomando el pelo. —Le han invitado este trago señorita... y me han mandado a solicitar su lápiz labial, para dárselo a mi amigo y que le pueda anotar su número...— indicó Remy mientras depositaba el martini sobre la mesa y le hablaba directamente a la rubia dueña del auto objetivo. Volteó ya a su lado y señaló a la mutante compañera suyo que ya había cumplido el encargo que le había solicitado, notando de inmediato la reacción positiva de su víctima, haciendo que sonriese. 

De inmediato esta comenzó a rebuscar en su bolso, apresurada cosa que LeBeau aprovechó para arrimarse a ella y susurrar sobre su oído, del perfil donde descansaba dicho bolso, buscando bloquearle la visión. —Yo digo que tienes suerte, dice que tiene la noche libre y si lo llamas hoy, quizás la puedan aprovechar...— la distrajo con mentiras baratas que la chiquilla estúpida se creería mientras él veloz y fugaz como una liebre metía su mano y robaba las llaves del coche que también reposaban en su bolso. Sin que ninguno de los acompañantes lo notara, ya enfrascados en su propia charla. Tampoco lo notó ella porque el estratégico oído que habia elegido para susurrarle hacia que con su propio rostro le bloquease la vista. Se apresuró a guardar dichas llaves sin que tintineasen en su bolsillo y se separó de la muchacha, recibiendo el pintalabios. Con una maliciosa y triunfal sonrisa en su rostro se dispuso a regresar hasta la barra, notando como la mujerzuela se mantenía embobada tratando de ubicar al famoso John Travolta, que "mágicamente" había desaparecido y una rubia muchacha bebiendo un gin tonic había ocupado su lugar. Camino hasta las mismas sacando las llaves de su bolsillo y las hizo tintinear enseñándoselas. —¿Quieres dar una vuelta nena?— bromeó con un forzado y estúpido tono galante agravando la voz, para así hacerse pasar por un tonto "musculitos" de película que coqueteaba con la protagonista de la misma, generando las risas de su compañera.




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Vie Jul 11, 2014 2:25 am

Desde luego, si no era una cita todo se volvía más sencillo. Nada de dobles sentidos relacionados con lo sentimental, que no hacían más que complicar las cosas. El otro problema era el de la "contención". Llevaba años conteniéndose para poder ser lo suficientemente fría y calculadora para que los planes siempre le salieran tal y como quería, y por ende tampoco salía a "parrandear" tal y como Remy lo había llamado. Tal vez él tenía razón y lo había echado en falta. En aquellos tiempos en los que había estado con Charles habían salido mucho por las noches, fiestas divertidas y sin demasiada medida... Pero habían pasado años y ahora se sentía totalmente ajena a todo ese mundo de fiesta nocturna, sin embargo si aquel era el precio para tener ese precioso coche, pues eso era lo que iba a hacer. Ya descubriría un modo de dejar de contenerse.

- Aprendí hace mucho que el único modo de conseguir lo que quiero era contenerme y pensar con la cabeza fría, así que no lo tendrás fácil, LeBeau. - dijo simplemente, dejándole claro que lo de aceptar el trato no había cambiado con la aclaración de que era lo que él quería. Y aún a pesar de que no era tonta y saber en lo que se podía tornar aquella noche de fiesta que él le proponía... Bueno, seguramente tampoco le importaba tanto, teniendo en cuenta que Remy era un tipo interesante y que era lo suficientemente atractivo como para llamar su atención. Probablemente dejar que él le enseñara a no contenerse y divertirse sería el pago menos costoso al que había tenido que hacer frente.

Levantó ambas cejas cuando al pedir su segunda bebida él se adelantó para pagarla. Pero pronto todo tuvo sentido cuando vio que la cartera de la que sacaba el dinero no era suya. Por supuesto. De hecho dudaba que nunca pagara nada usando su propio dinero. De todos modos, ella no estaba ahí para juzgarlo y de hecho le parecía un modo de vida interesante.

- No te preocupes cariño - le dijo, imitando sus propias palabras - Necesitarías bastante más que una copa pagada con dinero robado para seducirme. - pero aún así, terminó por sonreír, cosa que últimamente no hacía muy a menudo, al menos no de un modo sincero.

Pero entonces, una vez más, su seguridad de que podría robar el coche en ese instante. Iba a decirle que no hacía falta que fuera inmediatamente, pero ¿a quien pretendía engañar? Si era ahora mismo mucho mejor que al dia siguiente. Además, su petición de que se transformara en Travolta le llamó la atención. ¿Travolta? ¿De verdad? Sin embargo asintió sin decir mucho más, al tiempo que lo veía alejarse en dirección a aquella niña tonta que poseía el coche en el que ella había puesto los ojos.
Hablaron durante unos instantes de a saber que cosa, y cuando vio que ambos se giraban para mirarla, esbozó una galante sonrisa junto con una inclinación de cabeza. Ni siquiera sabía que tramaba pero en cuanto vio que ambos volvían a estar ocupados con su conversación, ella volvió a su aspecto anterior, antes de que alguien más reconociera a Travolta en ese club y llegaran a molestar.

Apenas un minuto más tarde, Remy volvió con unas tintineantes llaves en su mano. Y Raven no pudo más sonreír ampliamente, porque le encantaba cuando las cosas salían exactamente como ella quería. Y las comisuras de sus labios ampliaron un poco más la sonrisa cuando él le ofreció ir a dar una vuelta. Por supuesto, no podía esperar.
Apuró su segundo gintonic antes de levantarse y hacerle una señal a Remy para que la siguiera, guiándole directamente fuera del local y hasta su descapotable. Subió en el asiento del conductor, puso las llaves en el contacto y encendió el motor. Un suave ronroneo la recibió.

- Por curiosidad... ¿porque Travolta? Para futuras ocasiones deberías saber que me es más agradable transformarme en George Clooney. - y desde luego, el buen humor de haber conseguido exactamente lo que quería le permitía incluso bromear, al mismo tiempo que el coche empezaba a circular por las calles de Nueva York, seguramente a una velocidad demasiado alta - ¿Alguna idea de a donde ir? - porque había que admitirlo... Seguramente él conocía mil sitios más interesantes que ella.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Vie Jul 11, 2014 5:41 am

"... así que no lo tendrás fácil, LeBeau" ¿Cuánto llevaban diciéndole aquella frase a lo largo de su vida? Mucho, era quedarse corto. Porque en verdad, dudaba que no se la hubieran dicho ante algún reto, algún hecho. Y precisamente era por eso que Remy los elegía ¿Cuál era la diversión de obtener algo fácilmente? Si, era cierto que para él era todo, o casi todo, fácil. Pero aun así, el condimento extra de la dificultad que le podía suponer, de la adrenalina ante el riesgo, era eso por lo que seguía haciéndolo. El fin acababa siendo el medio y el medio, acababa siendo el fin. —Si se trata de hacer que te calientes, Darkholme, déjame decirte que no tengo problema alguno en hacerlo...— masculló con descaro y acompañando la frase de un guiño de su ojo derecho. Jugando con el doble sentido de sus palabras, para dejar en claro que él no jugaba de un modo inocente. El jugaba, pero jugaba en serio y como en la vida, iba a por todas. 
Sabía que no sería fácil acabar con Raven como pretendía, porque ¿para qué engañarse? La deseaba y no como se puede desear a una modelo que posa para Playboy y genera esa excitación hormonal en un hombre. Tampoco se involucraba sentimentalmente, por Dios no. Pero era ese deseo morboso y cargado de, justamente, peligro, que le seducía a cada rato. No era ni superficial ni psicológico. Era la entremezcla perfecta de ambas. 
Pero entendía que tenía la mitad del trabajo hecho y el que hubiera aceptado su invitación bajo la gran condición impuesta, suponía un gran logro. Solamente debía encontrar el modo de seducirla, jamás dicho de la manera más apropiada, para que se soltase y dejase llevar. Y pretendía comenzar a hacerlo desde esa misma tarde. 

En cuanto la oyó responderle aquel comentario algo irónico y bromista, no pudo más que sonreír ante pensar su jugada, su respuesta. Sin duda el agregado de emplear el mismo apelativo que él: "cariñó" había sido un gran detalle. —Mmh, ya veo, ¿regalarte un auto deportivo robado alcanzará?— sugirió como si pensara en voz alta, jugando con la indirecta y dando por sentado que el auto ya era de ellos. Rió con diversión, entre malicioso y descarado, para acabar por marcharse mientras sentía la mirada de la mutante clavada y atenta a él. 

Ya de regreso, pudo apreciar la sonrisa que se dibujó en el rostro de la rubia, pensando que tal vez jugar con la emoción y ansiedad de la líder renegada, en un futuro, podría suponerle un problema como un beneficio. Pero debía tener en cuenta y averiguar, en cuantas cosas más era así de ansiosa. La siguió hasta el coche de la chica, en definitiva ella sabía cual era, apenas él y lo vería cuando se subieran. Sin embargo, fue nada más salir a la calle, para ver que el único convertible aparcado enfrente era el que recibió la brillante mirada de Raven. 
Caminaron quince metros hasta el auto y con la facilidad que suponía tener las llaves, abrieron las puertas y se subieron en él. Con tranquilidad, Remy se acomodó en el asiento del acompañante, mientras ágil y rápido comenzó a buscar en la guantera y los compartimientos de las puertas, del auto. Mientras oía el rugido del motor y sentía la carrocería ponerse en marcha bajo Mística al volante. Oyó su pregunta y se encogió de hombros, encontrando lo que buscaba. —Touchè!— exclamó ignorando de momento el comentario de la ojiverde, en lo que con los papeles encontrados, los comenzaba a revisar, cada vez más tranquilo y seguro de que aquello era simplemente magnífico. Sin embargo, cuando recibió la segunda inquisición más en serio e importante de parte de su compañera, sus neuronas parecieron hacer sinapsis escapándosele un balbuceo en lo que hacía un esfuerzo mental para conseguir recuperar solo el hilo de la charla. —Clooney es un actor de mayor categoría, en cambio Travolta es el que está de moda y hace que a las chiquillas se les caigan las bragas y los muchachos salgan a comprar los productos que él diga utilizar...— se excusó con simpleza mientras le sonreía de lado, reflexionando sobre la posibilidad de lugares a los que ir. —Eso depende, que prefieres ¿negocios o placer?— inquirió el castaño, mientras movía los papeles encontrados que aun sostenía con una mano, enseñándoselos de lejos, intrigado porque ella aun no preguntara sobre ellos. Esperando su respuesta estiró la mano libre hasta el asiento para reclinarlo y descansó los pies sobre la guantera del coche, poniéndose cómodo. —Por cierto, ¿aun tienes mi gabardina verdad? No soy Remy Etienne LeBeau si no la tengo...— advirtió el ladrón comenzando a asustarse ante la chance de que la haya olvidado, sintiendo la ausencia de su amada prenda al soplar la brisa fría del viento por el coche a toda velocidad, haciendo que sus brazos desnudos se erizaran.




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Vie Jul 11, 2014 10:08 am

Dejó pasar a propósito todos los comentarios potencialmente seductores de LeBeau. Conocía su reputación y seguramente le decía lo mismo a cualquier ejemplar del sexo femenino con la que se cruzaba y evidentemente no tenía demasiada intención de tomárselo en serio en aquello. Pero no podía negar que siempre era agradable oír a alguien reconocer en voz alta que se le hacía atractiva a alguien por su aspecto, y no sólo por sus habilidades.

- ¿Son los papeles del coche? ¿Todo lo que necesitamos para que sea mío legalmente? - preguntó curiosa cuando vio los papeles que él había conseguido de la guantera.

Al principio había creído que buscaba dinero o joyas o cualquier otra cosa de valor que la antigua dueña pudiera haber dejado ahí, y evidentemente Raven iba a dejar que se quedara cualquier cosa que pudiera encontrar, pero al parecer él era bastante más eficiente, y ya se había hecho con el papeleo que necesitaban y en el que ella, perdida en el ansia de probar de inmediato su nuevo coche no había pensado más. Precisamente por eso necesitaba seguir haciendo negocios con Remy LeBeau, porque siempre sabía que hacer en cualquier tipo de situación ilegal a la que pudiera arrastrarlo.

- He terminado con los negocios por hoy, así que placer. - dijo casi sin pensarlo cuando él le preguntó acerca del lugar al que quería ir a continuación, dejando solo que el aire causado por la velocidad del coche le revolviera la rubia melena que lucía en esos momentos. ¿Quien pensaría en negocios en aquellos momentos? Tenía un coche nuevo en su propiedad, y sólo quería recorrer las calles de la ciudad, sin pensar en nada más. - Dicen que eres bueno con las cartas. Nadie nunca me ha enseñado como se juega al póquer. - no se lo pidió explícitamente, pero seguramente él entendería exactamente lo que le estaba proponiendo.

La verdad es que había oído que se podían conseguir cosas interesantes con las apuestas de las partidas de póquer, pero nunca había tenido la ocasión de aprender, y cada vez que oía hablar de escaleras, tríos y parejas ni siquiera sabía a que se referian. En cambio él, según decían, manejaba las cartas a voluntad, y aquello era algo que necesitaba aprender. Intentaría enfocarlo como un favor para no deberle más cosas, pero evidentemente estaba dispuesta a negociar.

Sonrió cuando le oyó preguntar por su gabardina. Realmente debía estar muy apegado a aquella prenda, y en realidad era cierto que en ese momento, sentado en su coche, era la primera vez que le veía sin ella. Poco a poco dejó que la chaqueta elegante y femenina que llevaba encima de su vestido se transformara en la gabardina de Remy. Era parte de su habilidad no solo transformar su rostro en el de cualquier otro, sino también cualquier prenda de ropa en algo más a su gusto.

- Está a salvo, ¿ves? Solo creí que no combinaba bien con mi vestido y la cambié un poco. Siento como si me hubieras dejado tu segunda piel, que honor. - comentó con simpleza mientras llevaba el coche a girar a la derecha, pues había visto algo que le había llamado la atención.

Detuvo el descapotable delante de un local que tenía dos grandes cartas de póquer de neón luminosas justo sobre la puerta de entrada. Seguramente ese lugar iba a servir para sus propósitos. Accionó el freno de mano y se giró para mirarlo, mientras se quitaba su gabardina y se la devolvía a su dueño.

- Bueno, así que... ¿Crees que vuelves a sentirte suficientemente tu mismo para un nuevo trato? Aunque también podrías enseñarme a jugar como un favor... Ya sabes, de amigos. - sacó la llave del contacto y esperó a la respuesta del ladrón.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Vie Jul 11, 2014 12:11 pm

Si bien no le hirió el orgullo que Raven dejara de lado los coqueteos, tampoco le agradó el hecho de que pasara de ellos. Digo, sabía por qué lo hacía, o al menos lo suponía. Pero no creía que la chica fuera de las que otorgaran importancia a ese tipo de cosas, después de todo ¿no había sido ella quien se había encargado de advertirle que no salía hacía tiempo en citas? ¿Y qué probablemente las cosas no serían como él las había planeado? En ese caso, de ¿qué se contenía ahora? O de ¿qué le cortaba el juego a él?

No necesariamente todo, ya que no están a tu nombre y tampoco tienen tu foto. Además, la patente habrá que cambiarla de todas formas... Pero en términos simplificados... si son los papeles y lo necesario para que sea tuyo legalmente este juguete...— se explicó lo más claramente posible el castaño. Aquellos papeles eran la titularidad y el seguro del coche. Figuraban a nombre del padre de la muchacha a la que se lo habían robado y tenían el número de serie y la patente original del coche. Pero en efecto, si, eran los nuevos papeles de Raven y de su auto. 

Luego de aclarar que podría o no hacer con los papeles los acomodó el bolsillo trasero de su pantalón, teniendo que elevarse y contorsionarse en el asiento del vehículo. Aunque precisamente no le había dicho concretamente que hacer con ellos a ella, ya habría tiempo para hacerlo más tarde, ahora debía recoger todos los objetos que pudiera encontrar de utilidad, como lo fueron un par de alhajas y una cartera con dinero. Era increíble la cantidad de cosas que podía tener alguien que tenía demasiado y como las podía olvidar, ante la grosera disposición de demasiado. 

Una sonrisa de satisfacción se formuló en su rostro, al oír aquella respuesta. —Me parece algo estupendo... entonces...— contestó, mientras se guardaba el dinero conseguido y esperaba para guardar las alhajas en los bolsillos de su gabardina. —Entonces acabas de conseguir al mejor maestro, aunque claro...— agregó, dejando la respuesta a medias, le gustaba jugar con la curiosidad y la atención de las personas con las que trataba. Si podía hacerlas pedir por más, mejor. 

En realidad estaba más pendiente en recuperar su abrigo que para sacar rentabilidad de aquella petición tácita o de incluso coquetearle. Y es que aquel pedazo de tela era más útil de lo que parecía y lo apreciaba más de lo que debería. Por empezar era un abrigo que en verano no lo ahogaba y en invierno no dejaba que se congelase y eso era simplemente mágico. Era de excelente calidad, hacía años que lo tenía en su posesión. Y podía seguir todo el día sin detenerse, pero tenía asuntos más importantes.

Perplejo e impresionado, observó como lo que creía ser un abrigo femenino de buen gusto se transformaba en su desgastada y color café gabardina. Era impresionante, era como si Raven pudiera transformar a gusto todo lo que ella utilizara encima, se preguntaba el límite de aquello. 

Todo un honor, tienes razón...— continuó su broma entre una risa medida y amistosa, mientras la observaba enfundada en su abrigo, manejando el vehículo a toda velocidad. Imagen que de repente se le hizo... jodidamente seductora. —No sé si no combinaba con tu vestido, ya sabes el cliché del caballero cediéndole su abrigo a la dama, luego de una cena elegante no se ve tan mal... Aunque no pegue nada aquí, te ves bien en él...— expresó con sobriedad, mientras la miraba de reojo, fijando su vista al frente, acomodado como estaba en el asiento del acompañante, ya relajado por su gabardina, pensando en cuánto enseñarle a Raven. 

Sin previo aviso entonces, la mutante dobló en una esquina y estacionó como venía enfrente de un local. Era un casino mediano, más bien una casa de juegos "legal" en medio del corazón de Manhattan. Tomó su gabardina, la cual era ofrecida por la muchacha y acomodó el asiento hasta su posición original, bajando a su vez los pies de la guantera. —Como socio, te digo que estoy siempre listo para un buen trato... y como digo, te digo que podría conseguirte un descuento...— contestó elocuente, sumamente divertido, mientras la miraba y se relamía los labios resecos veloz, sutil, pícaro. —¿Qué ofreces?— inquirió sin descender del vehículo aún, ya con una baraja de cartas en sus manos, barajándolas sin verlas, ya que estaba fijo en la mirada de Raven, sin embargo exhibía grandes dotes de habilidad. En verdad podía hacer lo que quería con las cartas, incluso hacerlas estallar...




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Sáb Jul 12, 2014 2:21 am

Remy había aceptado el ser su maestro en el ámbito de las cartas, aunque había un "pero", de hecho parecía que siempre iba a haber un pero con él, por mucho de que no hubiera terminado la frase y no había llegado a saber cual era realmente el problema. Tampoco le preguntó porque tenía la sensación de que eventualmente lo averiguaria. Por el momento prefirió seguir con su atención puesta en las calles que dejaba atrás con velocidad.

Siempre había sido una conductora habilidosa, aún cuando nunca había tenido un vehículo exclusivamente "suyo", sin embargo se sabía lo suficientemente segura como para incluso girar la cabeza para mirar a Remy con una sonrisa cuando le dijo que su gabardina se veía bien en ella. Había olvidado que los hombres no prestaban atención al tipo de detalles que conformaban el que una prenda de vestir no combinara con otra.

- Bueno... Gracias. Aunque para cumplir el cliché nos faltan el caballero, la dama y la cena elegante. - comentó simplemente al tiempo que paraban justo delante de ese local.

No recibió ningún comentario negativo por parte de su acompañante respecto al sitio que había escogido, lo cual le podía dar una pista que no podía ser tan absolutamente terrible. Seguro que no era el mejor casino de la ciudad, pero serviría para su propósitos. Tampoco pretendía empezar por lo más alto en el mundo de las apuestas.

- Te ofrezco los servicios de John Travolta para futuros robos donde puedas requerirlo, a no ser que tengas los contactos suficientes para contar con el verdadero. Además, pagaré las consumiciones para que... no te quede la boca seca. - la verdad, había ofrecido lo primero que se le había pasado por la cabeza, aunque confiaba que como las clases de póquer no eran tanto esfuerzo, sobretodo para alguien como él que parecía haber nacido con las cartas entre los dedos, no tenía que ofrecer el gran trato a cambio.

Y sin más, dando por supuesto que aquello valdría bajó del coche, caminando con una sonrisa coqueta hasta la puerta, donde esperaba un guardia de seguridad que controlaba a quien dejaba entrar y a quien no. Era su deber asegurarse de que los dejaran pasar, y no le costó más que un par de coqueteos conseguirlo.
Dentro se encontró con una sala medianamente grande, llena de mesas de póquer, ruletas y maquinas recreativas de luces brillantes.

- Bueno pues... Tu eres el experto. Tu dirás. - le dijo, no sin antes hacerle una señal a un camarero que pasaba cerca para pedirle dos martinis. Evidentemente ella iba a cumplir su parte del trato.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Sáb Jul 12, 2014 7:44 am

Una generosa carcajada escapó de los labios del castaño al oír la réplica. Y es que no podría haber contestado de mejor manera. Escogiendo las palabras exactas, la gracia que le hizo quizás fue excesiva, pero le gustó la elocuencia de la rubia. —¡Ja ja ja ja!— continuó riendo, haciendo un esfuerzo por serenarse. —Tienes razón, en ese caso deberías dármela y seguir vistiendo como sabes que así logras acaparar atención...— masculló con simpleza, acompañando el matiz de sus palabras con un floreo de su mano derecha y le guiñó el ojo con descaro. Notaba que Raven no necesitaba estar ciento por ciento atenta a la carretera. Eso hablaba muy bien de sus habilidades al volante. —¿No has probado con volverte piloto de carreras? Ganarías sin duda alguna...— bromeó burlón mientras sonreía socarrón pero con encanto.

No sabía que hacer realmente con la petición de su amiga, por así decirlo. Si bien no le molestaría enseñarle algún que otro truco, un buen mago jamás revela sus secretos. Además, la perspectiva de hacer las cosas... gratis, no le emocionaba. Tampoco era tan tacaño, pero simplemente era de esas personas que creía que todo tiene un precio en esta vida. Arrugó la nariz ante la contra oferta recibida más no expresó palabra alguna. El que ella se tomara aquello como un juego inocente era la primera mala señal en todo sentido, tampoco quería ser el borde que le cortara la película. Pero si se trataba sobre naipes y cartas, lo de inocente debería olvidarlo. —Lo de Travolta lo declino, siendo honestos, si es porque te transformes en alguien, no te pediría a Travolta e incluso así, te prefiero a ti, original...— expresó dejando que el verdadero significado de sus palabras fuera ambiguo. Si prefería a la mutante azul de pelo rojizo o a la Raven "original" en versión humana. En cuanto a la autenticidad de sus deseos, serían un misterio.

Cuando se dio por cerrada la conversación, acompañó, apurándose, a la joven chica. Se bajó del auto, colocándose la gabardina que ocultó los papeles ahora guardados en la parte trasero de sus vaqueros. A la vez, guardó como tenía previsto las alhajas conseguidas, en varios escondites y llegó hasta las puertas del modesto casino. Su mirada atenta, prestó atención a todos los detalles de la entrada, haciéndose un panorama de lo que sería el interior dada su basta experiencia en... el azar.

Una vez en el antro, notó como la planta era de techo casi bajo. La oscuridad reinaba, cortada por luces de neón y algunas cálidas. El humo y el aroma a tabaco invadían el ambiente, mientras que los guardias de seguridad destacaban en sus trajes baratos. Se podía distinguir a los croupiers experimentados de los más jóvenes. Casualmente, la mayoría de los jóvenes estaban en las mesas de ruletas, las más fáciles de regir y trucar, las que menos responsabilidades exigían.

Una vez dentro, recordó una parte del trato y sonrió con descaro, era su última basa para robarle aunque sea algo de lo que pretendía, sin hacer mérito por ello. —Hablaste de evitar mantener mi boca seca... ¿qué pasa si un trago, o dos no son suficientes?— planteó con malicia sin mirarla a los ojos, buscando la mesa de póker correcta, que no estuviera muy llena y que la mayoría del dinero no se lo quedara la casa. Mientras ubicaba la adecuada, esperó su respuesta.




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Dom Jul 13, 2014 10:47 pm

Probablemente debería haberse sentido halagada ante el comentario de que, de todos los aspectos que podía adoptar, Remy preferia a su yo original, pero el comentario no hizo más que hacerle arrugar la nariz, porque la última vez que alguien le había dicho aquello había sido Erik, y la cosa había resultado no ser más que tonterías para enrredarla y tenerla permanentemente de su lado, fiel como un perrito. Así que en esos momentos, oír un comentario de esa naturaleza era igual a ponerse inmediatamente a la defensiva, aunque supiera que no tenía ningún motivo para hacerlo. Así que para esconder su desagrado y tener que dar explicaciones incómodas de cosas de las que no quería hablar se llevó su bebida a los labios mientras daba un vistazo alrededor.

Quizás era cierto que aquel no era sitio para ella. Si en algo se caracterizaba Raven era en querer tenerlo todo bajo control, y el azar en el que se basaban esos juegos era algo que no se podía controlar. Y por eso se ponía nerviosa, y siempre acababa sin paciencia para terminar aprendiendo bien como funcionaba todo aquello. De todos modos intentó no centrarse en aquello, porque a pesar de todo estaban ahí para placer, y no para negocios, así que podía dejar de ser, al menos durante un rato, una maníaca del control.

- Bueno, pues si mis ofertas no te interesan... ¿Vas a enseñarme gratuitamente o vas a proponerme otro trato? - dijo al final, justo antes de su comentario acerca de que las bebidas no iban a solucionar su boca seca.

Evidentemente Mística no era ninguna niñita inocente que no supiera de que iba ese comentario. Había estado con los suficientes hombres como para saberlo, y además tenía bastante claro a donde llevaba todo aquello. Además la mala idea que sabía que suponia mezclar los negocios con el placer (placer más allá de una salida inocente y puntual a un casino pequeño para aprender a jugar al póquer). Sin embargo había una pequeña parte de ella misma, a la que había tenido descuidada durante demasiado tiempo que aquel pequeño juego de coqueteos escondidos en frases aparentemente inocentes le parecía estimulante y divertido. Y fue precisamente esa parte la que la llevó a responder.

- Entonces tenemos dos opciones, LeBeau. O olvidamos las clases de jugar al póquer, para que no tengas que hablar tanto o... - hizo una pausa intencionadamente, porque a pesar de todo todavía se acordaba de como jugar con los hombres - ... buscamos otro modo más allá de las bebidas para evitar la sequedad de boca. - pero aún así tomó su mano para depositar la bebida que había pedido para él - Pero mientras lo descubrimos... Esto será mejor que nada.

Le guiñó un ojo antes de volver su atención a la sala. A su derecha, en las maquinas, alguien había sacado el suficiente dinero para que muchas monedas se precipitaran hacía abajo a la vez, llamando la atención de todos los que estaban cerca. Raven aprovechó aquella pequeña distracción para cambiar ligeramente su vestimenta del sencillo conjunto de tejanos y camisa estampada, anudada por encima del ombligo a un vestido largo y rojo, con tiras que se cruzaban en la espalda, algo que sintió bastante más adecuado para el lugar donde estaban.

- Ahora si ya estoy vestida para la ocasión. Me siento casi una chica Bond. - comentó como si nada, obviando que aquellas peliculas de 007 las solía mirar siempre con Charles, cuando su vida era completamente distinta a la de aquellos momentos - Cuando tu digas, querido. Yo ya estoy lista.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Lun Jul 14, 2014 6:09 am

La mirada carmesí del castaño, de lejos, pasaría desapercibida en aquel lugar. De hecho, confiaba en que lo tomaran por un bicho raro que le gustaba conseguirse lentes de contacto para hacer lucir sus ojos de aquel color. Pero lo que no pasó desapercibido, al menos para el de Nueva Orleans, fue la reacción disimulada de la rubia ante su coqueteo. Chasqueó la lengua más para sí mismo que para alguien más reprochándose a sí mismo la falta de tanteo previo. Se había metido con su figura, su aspecto y aunque no hubiera tenido malas intenciones, había olvidado que ella era una mujer. Mutante o no, era mujer y aquello afectaba demasiado a ellas. Se encogió de hombros sin nada que hacer, ya tendría oportunidad de enmendar ese descuido.

Se relamió mientras terminaba de ubicar la mesa que él quería. Necesitaba una sin croupier. Usualmente eran pocas las mesas "libres", donde las ganancias yacían en que la casa se llevaba el 10% de ganancias de todos y si salías en números rojos te cobraba una comisión fija. Cuyo precio variaba dependiendo del monto mínimo para entrar a la mesa, entrar al juego, podía ir desde los cincuenta dólares, hasta los quinientos con tranquilidad. Aunque en un casino, o casa de juegos, como era aquella, probablemente la comisión no pasaría de los cien dólares. Sin embargo, eso no le interesaba a Remy LeBeau, porque él no iba a perder un solo centavo.

Tengo uno en mente, pero quizás sea demasiado para ti...— reprochó con descaro el mutante, mirándola de reojo y sonriendo ladino. Tenía el descaro suficiente para referirse a lo que se había referido al responder aquello.

Rió entre dientes con suficiencia, haciéndose la idea de que si aun no lo lograba, no quería decir que estuviera lejos de lograr sus cometidos para con ella. Y encima, en lo que a negocios refería, podía beneficiarle también. Después de todo, si haces negocios con alguien que has conocido en la intimidad, todo se hace mucho más fácil.

Comenzó a caminar lentamente, esperando que ella lo acompañara a su lado. Expectante ante la reacción o la respuesta de su parte. Aunque no pudiera decir que la faceta previa antes de llegar a la hora de la verdad, era mejor que el sexo en sí. Podía decir que disfrutaba bastante de aquel tenso y descarado juego previo en el que se intercambian comentarios sarcásticos y coquetos.

La escuchó responder y sonrió encantado. Esa era otra razón por la que se tomaba la molestia de perseguir y perseguir la ambición de llevarla a su cama: era inteligente. Nada como un rostro bonito con carácter y astucia, la exacta descripción de Darkholme. Tomó la bebida que ella le tendió y le dio un sorbo para probarla. —¿Y por qué no ambas cosas? Dejamos las clases para más tarde así podemos concentrarnos bien en como mantener mi boca ocupada así no se queda reseca... Tal vez incluso ello repercuta en ti también...— dejó caer la réplica, ya en el extremo del descaro, casi transformado en un cinismo tal que de haber sido ella otra persona, hubiera sido masoquista para buscar una bofetada.

De repente todo un escándalo se montó. Alguien había ganado en las máquinas traga monedas. Y al parecer bastante, ya que llamó muchísimo la atención e hizo que un gentío de gente se acercara para ver si podía pescar parte del botín. Mientras que el resto se limitó a voltear la vista hacia allí, incluido él. La voz y el comentario de Raven hicieron que desatendiera aquel irrelevante suceso para poco más y quedarse boquiabierto con tan drástico cambio de vestuario. —Vaya... te gusta hacerme ver como un vagabundo ¿no es así?— bromeó le diable blanc mientras soltaba una divertida y entretenida carcajada al aire mientras llegaban poco a poco a la zona de las mesas de poker. —Yo siempre estoy listo...— masculló algo irritable, mientras hundía una mano en su bolsillo buscando dinero, ese pequeño amigo verde necesario para entrar a jugar. —Última chance Darkholme, aún podemos ir a buscar algo con lo que entretener mis labios...— sugirió más para molestarla y bromear que otra cosa, no como un coqueteo en sí, puesto que terminó de acercarse a la mesa elegida. Le hizo una seña al encargado de esa zona para que les arrimara dos sillas juntas mientras observaba a los que estaban jugando. —Hey chicos, ¿me permiten unirme al baile para impresionar a mi chica?— inquirió el mutante, llamando su atención y preocupándose por sonar como un completo idiota. Lo primero era que te subestimaran y aquellos tipos lo hacían muy rápido.




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Lun Jul 14, 2014 8:44 am

Sabía exactamente que métodos para evitar la sequedad de boca eran aquellos de los que estaba hablando Remy, y desde luego que no serían demasiado para ella. Porque aunque últimamente había limitado las intimidades de su vida a prácticamente cero, había habido una época en la que los hombres y el sexo eran casi su día a día, así que no era precisamente una niñita que se asustaba ante las cosas demasiado subidas de tono. Su problema en esos momentos era más bien que no sabía si debía mezclar las dos cosas. ¿Que si se torcía todo y debía buscarse un nuevo ladrón? Estaba segura que no podría encontrar ninguno con el talento de LeBeau.

- No querido, quizás sería demasiado para ti. - dijo sin embargo, demasiado entretenida con aquel juego que habían iniciado de coqueteos poco inocentes, como para detenerlo por culpa de sus dudas de negocios. Si los coqueteos dejaban de ser solo de palabra, entonces volvería a preocuparse por lo que estaba bien de lo que no lo estaba, pero de momento, iba a simplemente dejarse llevar. - Cuento con que la sequedad de tus labios acabe repercutiendo en mi. Los hombres no sabéis cuidar por vosotros mismos sin ayuda...

Y la verdad era que después de todos los comentarios que habían intercambiado, Raven esperaba algún tipo de observación acerca de su nuevo vestuario. Acerca de como quedaba en ella, evidentemente. Pero simplemente no llegó nada más allá de una observación acerca de como quedaban los dos, uno en contraste con el otro. Así que simplemente le siguió hasta la mesa que él escogía, conformándose con las miradas masculinas que recibía a su alrededor. Desde luego le gustaba no pasar inadvertida.

- Ganemos algo de dinero antes de buscar con qué entretener tus labios, LeBeau. - fue lo último que dijo antes de instalarse a su lada en aquella mesa de póquer.

Y entonces empezó, un baile de cartas en el que al principio no entendía nada. Todo eran figuras y colores, y todo lo que podía comprender era que Remy ganaba. Ganaba siempre. Hasta el punto que los otros hombres en la mesa empezaron a mirarlo con desconfianza, y hasta con cierto odio. Llegó un momento que creyó que terminarían con pelea, y no quería arruinar su vestido, así que puso suavemente una mano en su pierna para llamar su atención, antes de que empezara con la siguiente partida.

- Creo que deberíamos retirarnos, cariño. No hay que tentar la suerte y perderlo todo. - acompañando las palabras de una mirada que quería que él entendiera como que realmente ya había suficiente. Al menos para lo que tenía en mente: una habitación elegante y carísima en algún hotel de lujo de la ciudad. Porque las alcantarillas estaban bien, pero a veces... Apetecía probar cosas nuevas.

Era algo que solía hacer. Gastar dinero robado en pequeños lujos solo para ella. Nunca los compartía con nadie, primero porque realmente no tenía a nadie con la confianza suficiente para hacerlo y segundo porque consideraba que como líder, se lo merecía.
Un par de sonrisas a los presentes fueron suficientes para calmar los ánimos. En realidad los humanos eran muy, muy básicos y siempre podía manipularlos a voluntad. Caminó hasta la puerta y esperó a que Remy se uniera a ella.

- Bien... Era cierto lo bueno que decían que eras con las cartas... ¿Cuanto hemos ganado en total? - bueno... realmente quizás no era justo hablar en plural, porque él había hecho todo el trabajo... Pero había sido idea de Raven el entrar en aquel lugar... ¿verdad? Debía llevarse parte del crédito. Además necesitaba la cantidad exacta para poder hacer sus cálculos.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Lun Jul 14, 2014 12:27 pm

Por la mente del muchacho cruzaba la loca idea de jugar a imaginar por qué Darkholme se resistía tanto. Sabía leer rápido a la gente, al menos el boceto de las mismas, los puntos importantes de como eran, pese a no tener modo -a menos que ellos le dijeran- de los motivos que tenían para ser así. Y veía en Raven una chica sagaz, astuta y hermosa, que sabía qué quería y cómo hacer para obtenerlo. Sin embargo no comprendía por que se rehusaba tanto a llegar a la hora de la verdad, no era miedo ni ganas de jugar. Pero tampoco se atrevía a preguntar.

¿Por qué no vienes aquí y lo compruebas linda?— cuestionó retóricamente guiñándole un ojo con astucia mientras reía con descaro y se relamía divertido. No sabía si la personalidad de la rubia era de las que les gustaba jugar con fuego y avivarlo. Pero que a la hora de la verdad se echaban atrás, por mero cinismo. Pero el de ojos color rubí no permitiría que eso sucediera con él. —¿Qué puedo decirte? Necesito de un par de labios extras para evitar la resequedad... con los míos no me bastan...— se excusó, admitiendo que necesitaba de la ayudada femenina sin problema alguno. Él no se autosatisfacía, hacía rato que no.

Notó como su acompañante se llevaba y acaparaba todas las miradas del lugar. Mejor para él, que se distrajeran con su despampanante figura a que con su extraña mutación que afectaba el color de sus ojos. Si, estaba simplemente deslumbrante, pero no se lo iba a decir. Y es que Remy no era el clásico cretino que babeaba cada vez que se cruzaba una mujer hermosa y mucho menos les iba cual perrito faldero halagándoles. Si lo hacía es porque tenía algo elocuente y divertido que decir. Sino, no decía nada, sentía que quedaba como idiota.

Y en el transcurso, consíguenos otros tragos, que este ya se acabó...— propuso más que otra cosa, pese a que haya sonado a orden, en realidad había sido una sugerencia o petición. Acto seguido llevó el martini hasta su boca y de un trago lo vació, tendiéndole el cristal vacío a su acompañante mientras ocupaba su lugar en la mesa.

El póker era extremadamente fácil, sobre todo cuando en la mesa no había croupier. Porque cuando a LeBeau le tocaba repartir, entonces la magia llegaba. No se daba un par de ases, siendo el estafador más obvio del planeta, ni siquiera se daba cartas altas. No, él era tan bueno que no solo ordenaba su mano, sino la de sus rivales y las cinco cartas que salieran en la mesa. O sea que toda esa ronda, simplemente era un invento de sus habilidades. Por ende, solo tenía que dedicarse a apostar y generar que los otros apostaran lo máximo posible, él ganaría.

Sumado a que como un jugador "honesto" o en "la ley", era bastante bueno, hacían de él un contrincante formidable. No tardó en arrollar a los sujetos de allí, la mayoría eran bastante malos. Solo dos eran ligeramente buenos mentirosos con sus apuestas, pero cuando la situación se ponía complicada, siempre huían con la cola entre las patas. Él único que quiso hacer frente a su agresividad apostando, lo perdió todo en una sola mano. Desde ese momento, fue todo en bajada, vaciándoles los bolsillos.

Remy no temía las consecuencias de dejar sin nada a una parda de maleantes, podía defenderse solo, era un mutante que sabía controlar bastante bien sus poderes. Sin embargo, Raven cortó un tenso silencio luego de que dejara sin nada a dos de los cuatro jugadores que quedaban en la mesa (sin estar él mismo incluido). —Si tu lo dices, mon amour supongo que tendré que escucharte...— se limitó a responder algo molesto le diable blanc. Realmente tenía ganas de dejar sin nada a aquellos cretinos. Pero al parecer o Raven había temido por ambos o tenía mejores planes. Quería creer que fuera lo segundo y no lo primero lo que surcaba la mente ajena.

Tomó sus ganancias, en fichas, algunas llaves y dinero en efectivo, poniéndose en pie. Era un casino realmente pequeño en términos de casinos, una simple casa de juegos. Por ende, si quería cambiar aquellas llaves de vehículos apostados, se las cambiarían a una tasa del 50% o menos. Pero no le molestaba en absoluto, no tenía ganas de recorrer la ciudad para vender el vehículo a un buen precio o por partes. Señaló a Raven que lo esperara en la puerta de salida. —Hola cariño, quisiera cambiar estas fichas por dinero... Y ¿me valuarías estas? Para ver cuanto te dejan tus jefes darme...— masculló con una voz amable el mutante, enseñándole la llave de dos automóviles y una motocicleta. La chica las tomó y también tomó las fichas. Por suerte tenían una máquina para dividir y contar las fichas, con mayor rapidez. "Son $20.000 dólares en fichas y por los vehículos podemos darle $15.000 más señor, ¿qué desea hacer?" respondió la empleada apenas unos minutos luego de corroborar la tasación del cambio. Quince mil dólares era apenas -con suerte- más de un cuarto del valor de los tres automóviles. Él creía que empleando el tiempo suficiente, podría sacar por ellos unos cincuenta mil y alguien normal, más o menos hábil, unos cuarenta. Pero no tenía ganas ni tiempo. —Vale, dame esos $15.000 también, todo en efectivo porfavor, nada de cheques...— pidió el muchacho, mientras la chica comenzaba a sacar de la caja el dinero. Fue cuestión de cinco minutos que la muchacha tuviera el dinero en mano. Lo pasó por una máquina que contara los billetes para corroborar que no le estuviera dando de más, en grandes cantidades siempre se te pasaba un billete, era lógico, pero bastante desconfiado. Una vez recibió su dinero, le sonrió a la chica y se volteó, emprendiendo la marcha hasta la puerta, reuniéndose con su compañera.

Aproximadamente $35.000 dólares, pero diez mil serán para el de la entrada, así nos aseguramos que no vengan tras nosotros para patearnos el trasero, por el simple hecho de ser muy buenos jugadores...— le explicó Remy mientras llegaba a su lado y guardaba el dinero en su gabardina, separando un fajo de diez mil grandes. —Así que eso nos deja en veinticinco grandes, ¿suficiente para ti?— inquirió el castaño mientras salían de la casa de juegos y tendía el dinero a uno de seguridad parado allí que sin hacer preguntas lo tomó tan rápido como lo vio. En aquel mundo no se hacían preguntas ni cuestionamientos, de hecho, quienes las hacían eran los que eran nuevos o los que habían perdido y tenían problemas. Si ganabas, no necesitabas hacerla, no debía preguntar qué debías hacer. Porque sino, realmente no ganabas y acababan apaleándote a la salida para recuperar su dinero.




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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Mar Jul 15, 2014 9:48 am

Se dio cuenta de que no sabía absolutamente nada del proceso de cambio de fichas y demás ganancias del póquer en dinero de verdad. En realidad no sabía nada de absolutamente nada, y se alegraba haber terminado en aquel lugar con la compañía de Remy. Y para no parecer completamente interesada en todo ese intercambio sacó de su bolso un pequeño espejito y comprobó que su aspecto fuera tal y como debía, y que no debía hacer ningún retoque. ¿La ventaja? Que para aquellos retoques ni siquiera necesitaba maquillaje, su poder lo hacía todo.

Fue entonces, cuando él hizo todas las gestiones, que se quedó literalmente de piedra. ¡¿25.000 dólares?! ¿En solo aquellas partidas? Ahora entendía porque el ambiente se había crispado hasta esos niveles. Era una cantidad casi indecente de dinero, mucho más de lo que ella sacaba de cualquiera de sus robos. Quizás si que debería ponerse a aprender a jugar en serio.

- Nunca pensé que esto del póquer podía ser tan... lucrativo. Quizás deberiamos cambiar los robos por partidas de cartas. - dijo mientras se encaminaba hacía la puerta, suponiendo que su paso por ese local había terminado.

Realmente ella se habría saltado la parte de pagarle diez mil de los grandes al portero. ¿Que si los seguían? La pelea gratuita que se habría organizado porque ganaban más de la cuenta le había dado pereza, porque no les suponía ningún beneficio. Pero una pelea que les supusiera ahorrarse diez mil dólares... Bueno, aquello podía pensárselo.

- Digo yo que si vienen a patearnos el culo les irá peor a ellos que a nosotros... ¿no? Y diez mil dólares que nos ahorramos. Pero el experto eres tu, así que lo que tu digas. - con los veinticinco mil le bastaba y le sobraba para aquello que tenía en mente, incluso aunque Remy se llevara la mitad, ella podria tener la mejor suite de la ciudad, con una cena y un baño de burbujas. Pero en cuestiones de dinero, nunca tenía suficiente. - Porque... Si eres lo suficientemente rápido estaremos en el coche antes de que se den cuenta y jamás podrán seguirnos.

De hecho, aquellos comportamientos casi infantiles eran más típicos de la antigua Raven, la que vivía con Charles y se pasaba el día siendo una niña inmadura que necesitaba que la vigilaran que de la Raven de esos momentos, adulta y responsable, que tomaba sus propias decisiones. Pero había algo en LeBeau que la hacía comportarse de ese modo, olvidar las responsabilidades y dejarse llevar por la diversión, cosa que hacía pocas veces (por no decir nunca). Así que sin más echó a correr hacía afuera, pasando por el lado de un vigilante demasiado atónito para reaccionar de alguna manera. Saltó dentro de su coche y encendió el motor al mismo tiempo que Remy se le unía, poniéndolo en marcha a una velocidad alta, dejando atrás la casa de juegos.

- Bueno socio... Así que más de treinta mil dólares en menos de hora y media. Nada mal, ¿verdad? Voy a buscar el hotel más caro de la ciudad, la suite más cara y la cena más cara y en eso gastaré mi noche. ¿Quieres la mitad? ¿El 60%? Yo con poco me las arreglo. - y no fue hasta ese momento que se dio cuenta que en ningún momento había pensado en si él querría unirse al plan o no. A pesar de todos los coqueteos que habían compartido a lo largo de la noche... Compartir suite de hotel sería extraño, ¿no? - A no ser que quieras compartir lujos... - y a pesar de todo, aquellas palabras se escaparon sin permiso. Desde luego aquella noche Raven parecía haber tomado el control sobre Mística.


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Re: Negocios || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Mar Jul 15, 2014 2:20 pm

Al escuchar el comentario y la reflexión de su compañera no pudo más que asentir concediéndole la razón. —Si, pero esa es una solución a corto plazo...— le contestó mirándola divertido, como mira alguien que sabe más de lo que dice y contempla el error ajeno por carecer ese mismo conocimiento. —¿Eh..?— alcanzó a decir el mutante, desconcertado antes de que esta saliera corriendo, haciendo que este sonriera divertido y apurara el paso. Esa Raven impulsiva y algo infantil le agradaba.

Tuvo que echarse a la carrera para darle alcance, y básicamente le lanzó el dinero en la cara al guardia. Que por suerte estaba atado y este pudo atrapar a tiempo. Y cuando quiso darse cuenta, estaba saltando por encima de la puerta al auto de su compañera. Luego, ya estaban en la calle a toda velocidad. —Darkholme, baja a tu adrenalina... Ja ja ja ja— rió el mutante, mientras se acomodaba en el asiento para poder verla sin tener que girar el cuello. Sorprendido por tanta efusividad y emoción en la joven mujer. Estaba por comenzar a responderle cuando aquella frase le dejó atónito, sorprendido, desencajado. "Wow, no es cualquier propuesta..." fue lo primero que pensó, mientras se relamió pensativo, viéndola a los ojos. —Vamos a hacer esto. Espera...— masculló mientras dirigía su mano hasta detrás de su espalda y rebuscaba en su bolsillo trasero los papeles del coche. —Irás a la dirección que te indique y allí preguntarás por un tal 'Benny' a él, cuando te mire hosco y quiera tratarte igual, le dirás que vas de mi parte. Ya verás como se vuelve un tipo amable. Le pedirás a Benny que te cambie los papeles y la patente de este coche. Y le dirás que lo haga en tu cara, porque sino falsificará papeles baratos que te servirán pero no serán estos, y no te conviene. Así que en tu cara...— le indicó e instruyó Remy, pensando y tramando su noche a toda velocidad. A la misma velocidad que avanzaba el coche. —Yo creo que más de U$D10.000 no te va a salir... Lo que hace que sobren otros 15 grandes...— concluyó el muchacho sumamente divertido. Si, le estaba ofreciendo pagar los trámites de las ganancias recientes, pero él obtendría algo aun mejor. —Yo, mientras tanto, iré a arreglar un par de asuntos y nos encontraremos a la noche en el Grand Hotel de la quinta avenida...— sentenció el muchacho divertido, mientras le indicaba a Mística que se detuviera a un lado de la acera para poder bajarse.

Una vez aparcado el coche, volteó a verla antes de bajarse, con una sonrisa traviesa en el rostro. —Ah y Raven...— masculló llamando su atención, para impulsiva y fugazmente inclinarse sobre ella, robándole un beso descarado y fugaz, sin profundizarlo pero si al separarse, atrapó su labio inferior entre sus dientes y lo jaló. Dejando que este se deslizase y liberase solo al retirarse hacia atrás. —Me debes más que una salida nocturna...— concluyó saltando fuera del coche y guiñándole un ojo. Y sin esperar respuesta, se mezcló con la marea de gente que caminaba por Manhattan aquel día.




boom boom:


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Re: Negocios || Remy

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