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Manhattan nights (+18) || Remy

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Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Miér Jul 16, 2014 9:32 am

Sentía que había hecho mil cosas entre el momento en el que había dejado a Remy y hasta que había llegado a las puertas del Grand Hotel, uno de los hoteles más lujosos de Manhattan, y en cierto modo aquello le había permitido no pensar más de la cuenta en el beso y en las intenciones de su socio, y en si era exactamente lo que ella esperaba de todo aquello. Pero no, no había tenido tiempo para eso.

Había ido a ver a Benny, al que en un inicio había llamado Barry, porque por alguna razón, ese era el nombre que se le había quedado en la mente, y aquel pequeño incidente le había supuesto que le costara un poco más ganarse su confianza, aún cuando le dijo que iba de parte de LeBeau, y más cuando le dijo que quería ver como le modificaba todos los papeles. Al final hizo lo que le pidió, aún con gruñidos y malas caras, y solo por eso le pagó once mil dólares en vez de los diez mil en los que habían quedado en un principio. No quería hacer quedar mal a Remy con sus contactos solo porque su memoria había decidido abandonarla aquel día.

Después de eso había llamado al Grand Hotel, modificándose la voz a convenciencia para sonar como una persona completamente distinta, haciéndose pasar por la asistente de Julie Andrews, que por ese entonces era la única actriz lo suficientemente conocida que se le pasó por la cabeza, avisando pasaria la noche en el hotel, requeriendo la mejor suite de la que dispusieran. Y lo había hecho las veces suficientes como para saber que no habría ningún problema, y que además para cuando llegara a registrarse a recepción con el aspecto correcto, medio personal del hotel correría a cumplir todos sus deseos.

Y no fue hasta que lo tuvo todo hecho y se sentó en el refinado sofá de la entrada del hotel a que llegara Remy que se dio cuenta de lo que parecía aquello. Le había dicho que le debía más que una salida nocturna y la había besado. No se debía ser un Einstein para saber que aquello llevaba directamente a sexo en la suite del hotel. Y evidentemente ella no era la reina del hielo; aquella idea la atraía lo bastante para haberlo invitado hasta allí, pero no quería malentendidos. No era de las que pagaba nada con sexo. No. Aquello tenía otro nombre y no quería llegar a aquellos extremos. Así que para cuando él llegó, tenía todo un discurso preparado. Las cosas claras de buenas a primeras, así que levantó un dedo indicándole que no dijera nada.

- Solo un punto que tenemos que aclarar, LeBeau. Si pasa algo esta noche, y con algo me refiero a sexo, no será en pago a nada, así que si quieres algo más que una salida nocturna deberás seguir pensando. - le dijo. Las cosas claras eran su lema, y no iba a andarse con rodeos cuando se habían pasado gran parte de la tarde con coqueteos y insinuaciones claras. No había razón para empezar a ser tímidos entonces. - Y ahora, sígueme el cuento. - en un instante, su aspecto cambió al de Julie Andrews, con un sombrero grande y gafas de sol, el look de cualquier actriz demasiado conocida. Le indicó a Remy que la siguiera y caminó hasta recepción. - Mi asistente ha llamado hace un rato. Ha reservado una suite. Él es mi guardaespaldas. Y también necesitaré mi cena: caviar, langosta y champán francés. - no había dicho su nombre, pero simplemente se bajó las gafas de sol, para que el hombre detrás del mostrador la reconociera, y apresurado se girara para llamar al botones y buscar la llave de su mejor suite. Y ella simplemente le guiñó un ojo a Remy antes de volver a subirse las gafas de sol. Solo esperaba que la suite estuviera a la altura.


Última edición por Raven Darkholme el Miér Jul 23, 2014 9:18 am, editado 1 vez


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Miér Jul 16, 2014 10:41 am

El sol hacía una hora que se había puesto. La noche, poco a poco se hacía presente en Manhatann y en toda Nueva York. El día se había hecho largo, era un día de semana y todos salían de trabajar, para tomar el metro o conducir su coche a casa. Solo querían llegar en busca de una cena caliente y una cama reconfortante.

Mientras tanto Remy, con su inseparable gabardina estaba sentado en el asiento de uno de los metros de Nueva York. Un niño pequeño, no debía tener más de seis años, no podía quitarle el ojo de encima a sus orbes color carmesí iridiscente. LeBeau lo entendía, incluso estaba acostumbrado y con los niños era algo que le divertía, le había guiñado el ojo un par de veces y jugado con él. Sin embargo cuando lo vio la madre, apegó al chico a su regazo y le dedicó una mirada... despectiva al mutante. —Señora, no debería hacer eso. Si presupone que soy peligroso, una mirada de ese estilo podría provocarme...— le amenazó abiertamente el joven castaño, mirándola a los ojos, mientras el vagón comenzaba a detenerse, llegando a una de las estaciones del recorrido. La que le tocaba a él. Se puso en pie y se paró detrás de la puerta, esperando que al detenerse la unidad se abrieran. —Y además, ¿por qué podría hacer nada al respecto si decido ser como ustedes piensan que somos?— inquirió retoricamente el de ojos escarlatas, divirtiéndose con ella, notando como la mujer ponía cara de espanto ante su insolencia. Sacó dos cartas de su bolsillo, mientras se abrían las puertas. Una la cargó de energía cinética y la lanzó por la ventana al andén opuesto. Haciendo que explote en el aire y acaparara la atención de todo el mundo. La otra en cambio se la lanzó en el regazo al mundo, haciendo que su madre chille espantada, mientras que en cambio el crío fascinado se quedara con los ojos muy abiertos con algo de miedo a que explote pero con una fascinación que le aseguraba no sucedería nada. La magia de ser chico, de pensar siempre en positivo. —Cuando alguien te moleste, le lanzas ese naipe y cuando tu quieras explota, defendiéndote... Y sino, lo guardas, es de la suerte...— le explicó le diable blanc al chiquillo, sonriéndole con complicidad. Sin esperar reacción ni respuesta, se bajó de la embarcación metálica, mientras todo el mundo aun corría de un lado a otro o aterrado por la explosión que -en el aire- ni había dañado ni lastimado a nada ni nadie. O observaba desconcertada el lugar donde su carta detonó.

Salió a la calle, sin problema alguno, de hecho nadie reparó en sus ojos, ni en su andar, aun todos consternados buscaban que sola una explicación racional a su naipe, les permitiera continuar con sus vidas monótonas. Mientras tanto Remy pensaba en cuanto aguantaría el chico con el naipe que le había regalado, sin que su madre lo tirara escandalizada. O quizás esta en shock no lo notaba y él lo guardaba a tiempo. De ser así, una sonrisa en su rostro se dibujó al imaginarse al nene lanzándole el naipe sin saber como, a un chico que le estuviera molestando. Y luego se lo imagino lanzándolo contra su madre y una carcajada se le escapó.

Al sentir la brisa fresca del aire de ciudad y no subterráneo, volvió a la realidad saliendo de su mente. Raven lo esperaba y vaya que tenía ganas de llegar. Mentiría si la noche que le acontecía no lo... emocionara. Pero también sabía que podía suceder, literalmente, cual quiera cosa. Más allá de todo, quería saber como actuaría ella, luego de que se hubiera despedido robándole un beso y no le hubiera dado tiempo a nada, retirándole su derecho a réplica.

Más, al llegar hasta el lobby del hotel y acercarse a ella, que sentada en una butaca de la recepción, se notaba lo esperaba, se vio abordado. No tuvo tiempo a decir ni "mu", comprendiendo que tenía aquellas palabras bien meditadas y pensadas, ensayadas en su mente para cuando llegase. Sin embargo, no pudo evitar que unas cuantas carcajadas se le escaparan de los labios, incluso como si se riera de ella -que en parte era cierto-. Pese a todo, se relamió para calmarse, tranquilizándose y sonriéndole. —Raven, si yo quiero sexo, no lo consigo con chantajes, dinero o favores. Si quiero sexo... me lo gano. Me ofende que pienses así de mí...— le reprochó el mutante, fijando su mirada en la de ella y cruzándose de brazos. Si iban a ser claros, él también lo sería, no entendía por qué tanta paranoia ajena. —En cuanto al pago o la deuda, tenía pensado algo así como una noche extra y un fin de semana en State Island, una idiotez de aquellas, Dios Santo...— se quejó, mostrándose abiertamente molesto, a la par que seguía sus pasos notando con sorpresa la naturalidad con que se transformaba en otra persona. Al llegar al mostrador de la recepción guardó silencio e incluso miró hacia otro lados, reconociendo la voz de Julie Andrews. Una sonrisa se reflejó en su rostro al oír todas las exigencias de Raven, haciendo que al mirarla se encontrara con una Andrews coqueta guiñándole un ojo. Remy se relamió y esperó a que el encargado del hotel volviera y los condujera a su cuarto.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Jue Jul 17, 2014 2:33 am

Bien, había metido la pata. Probablemente por culpa de pensar demasiado y de haber adoptado de Erik la manía de pensar siempre en lo peor de las personas. Definitivamente había pasado demasiado tiempo con él, y había dejado que se metiera demasiado en su cabeza. Y aquel era el resultado ahora, que aunque se había alejado, seguía comportándose como una sociópata.
Sin embargo no tuvo tiempo a pensar demasiado en aquello, porque pronto tuvieron un verdadero despliegue a su alrededor, evidentemente todos más que dispuestos a complacer todos los deseos de la famosa actriz que había terminado en su hotel.

En pocos minutos estuvieron instalados en una suite lujosa, donde antes de dejarlos se aseguraron una y mil veces de que tenían todo lo que necesitaban y asegurarles que tendrían la cena en pocos minutos. Y casi en el mismo instante que cerraron la puerta, ella dejó de ser Julie Andrews, porque por mucho que algunos pudieran pensar, no le gustaba ser otra persona. Aunque tampoco volvió a su forma mutante azul, no cuando el servicio de habitaciones podía aparecer en cualquier momento y cuando la ventana que daba a la terraza estaba abierta de par en par.

- Hay algo que aprendí hace un tiempo. Los famosos siempre pagan sus gastos en efectivo, porque las targetas de crédito son demasiado fáciles de rastrear. Nadie sospechará de que Julie Andrews pague diez mil dólares en efectivo. En cambio si lo hiciera una muchacha rubia anónima, tendría que responder a mil y una preguntas. Es más sencillo de este modo. - explicó simplemente mientras daba un vistazo alrededor, asegurándose que todo estaba tal y como debía ser, sonriendo cuando descubrió en el baño una enorme bañera, que era casi el doble de grande que la cama que presidía la suite. Desde luego todo era increible. - Por cierto, siento el malentendido del sexo. Pasé demasiados años con una persona de la que aprendí a pensar en lo peor de las personas, y parece que se me ha quedado la manía.

La disculpa llegó casi de pasada, como quien no quiere la cosa, mientras ella seguía inspeccionando alrededor. Porque ella jamás se disculpaba. Nunca. Porque en primer lugar tenía el demasiado orgullo para admitir que se había equivocado y después porque había muy pocas personas que le importaban suficiente como para pedirlas. Por eso había dejado escapar aquella frase, en medio de su discurso de la forma de vida de los famosos.
Y por suerte justo en ese instante llamaron a la puerta. La cena, seguramente.

- Esa es nuestra cena. Deberías abrir... Ya sabes, eres mi guardaespaldas. - dijo, mientras se aseguraba de volver momentáneamente al aspecto que tenía cuando se registró en el hotel, al menos en lo que el empleado del hotel entraba con todas las bandejas, y se aseguraba de darle una propina ridículamente generosa. Otra de las características de los famosos con dinero. - Bueno querido... ¿Un poco de champán para brindar por una sociedad productiva? - dijo, una vez volvieron a quedarse solos. Así podrían brindar por las paces.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Jue Jul 17, 2014 7:06 am

Espero que Raven respondiera. Quizás había sonado demasiado obstinado, demasiado vanidoso, como si realmente se hubiera ofendido. Cuando en realidad, le daba igual... no le había otorgado tanta importancia. Y siendo realistas, el tampoco es que no hubiera contribuido a fomentar aquella idea de que el sexo era un pago por servicios. Que se le hacía horripilante hacia su orgullo, tener que robar para una chica para así conseguir meterse entre las sábanas con ella. Simplemente desagradable.

Sin embargo el mánager del hotel llegó más rápido de lo esperado, de improvisto. Acompañado de dos mucamas y dos botones, como si ellos realmente portaran equipaje, cuando en realidad, habían ido como se los veía. Pese a esto, los acompañaron hacia la suite royal que poseía el hospedaje como si fueran una guardia de la realeza. Mientras tanto, él se limitó a permanecer en silencio con la mirada fija tras la impostora Julie Andrews. Hasta que por fin llegaron al interior.

Un bufido escapó de sus labios fastidiado de tanta farsa, tanta ceremonia. Al fin y al cabo era una mera estrella de cine. Se quitó la gabardina una vez los dejaron solos mientras la escuchaba contarle su plan. Asintiendo en el acto ante tanta astucia y empeño en cada detalle. Se notaba que no era nueva haciendo esa clase de planes o planeando casos y golpes maestros en general.
Arrepintiéndose en el acto de haberle contestado en el lobby posteriormente la oyó, tendría que haberse limitado a asentir y ya en su momento. Ahora no valían las quejas. —Cállate, te lo pido, no debes darme explicaciones, no las he pedido tampoco. Ahora si llego a conseguir desnudarte no podré pensar que fue mérito propio...— dijo algo bromeando hacia el final para distender el ambiente, observándola. Lo cierto es que él no seguiría con aquello, se tornaría una guerra con quien pide disculpas a quien o acabaría él disculpándose. Y como no le apetecía ninguno de los dos resultados prefirió dejar las cosas así, si ya estaban superadas. —Aún así, gracias— aclaró, con honestidad, respecto a sus disculpas. Sabía apreciarlas.

Temía en cierto modo que incluso malinterpretara si aclaración. Al fin y al cabo, entendió -leyendo entre líneas- que esas disculpas no se manifestaban seguido. Por ese motivo las había dicho al final y apurándolas. Y ni bien oyó aquella sugerencia, asintió frente a la recomendación, abriendo a la puerta a sus espaldas, para recibir el servicio al cuarto. —Yo me encargaré de eso desde aquí, la señorita Andrews pidió expresamente no ser molestada y eso te incluye a ti chico...— le cortó el castaño, tomando el carrito de comida y con cuidado pero determinación lo hizo girar dentro del cuarto. Sacó un billete de veinte dólares y se lo lanzó al pobre trabajador.

Con el carrito ya dentro y la puerta cerrada, Remy pudo relajarse completamente. "Espero que estos idiotas sepan entender un 'no quiere ser molestada', porque juro que sino algo explotará" reflexionó mientras oía la sugerencia de su compañera, observándola recuperar su aspecto normal, el que él conocía. —¿Es tu mejor motivo para brindar?— preguntó divertido el jugador de cartas, mientras sacaba de la hielera lo que reconoció como un champagne francés auténtico y descorchándolo con habilidad sirvió las dos copas que había a su disponibilidad. —Tengo un par de ideas mejor si me preguntas, pero antes, quiero lo que me debes...— replicó con descaro y una sonrisa traviesa en su semblante, tendiéndole su copa recién llena. La miró a los ojos y supo, en ese instante, que aquella noche sería aun más larga que el día, e incluso más divertida.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Jue Jul 17, 2014 9:49 am

- Creéme, si consigues desnudarme será únicamente por mérito tuyo. - dijo con una sonrisa coqueta, y ese fue el único comentario que hizo al respecto, dispuesta a olvidarlo todo.

Y una vez el malentendido estuvo solucionado y llegó su cena, creyó que ya no podría haber otra cosa que saliera mal. En realidad esperaba que así fuera, porque sentía que para ese día ya tenía suficientes emociones. Aunque si algo había aprendido en las veces que se había hecho pasar por alguien famoso era que si pedían intimidad, pues tendrían intimidad. Ya no tendrían que preocuparse por visitas imprevistas del staff del hotel.

Mientras Remy servía el champagne ella descubrió el resto de platos: había una langosta grandísima, otro plato de tostaditas y caviar y de postre una tarta de chocolate y fresas que tenía una pinta increible. Tanto que antes de empezar hundió uno de sus dedos en el relleno de chocolate y se lo llevó a los labios, saboreando el postre. El chocolate era una de sus debilidades.
Todavía se relamía cuando tomó la copa que Remy le tendía, dispuesta a brindar por lo que había propuesto, pero él parecía tener otros planes (de hecho, siempre parecía tener otras cosas en mente), y no era la primera vez que ella no podía seguir el ritmo de sus pensamientos. Ni siquiera tenía ninguna pista de lo que se suponía que le debía.

- ¿Y que se supone que te debo, LeBeau? ¿La salida nocturna? ¿El fin de semana? Porque ambas cosas en este momento son un poco complicadas... - y entonces aquella posibilidad apareció en su mente - ¿O crees que te debo un beso? Porque quedé libre de esa deuda cuando te fuiste. Porque esas deudas lo mejor es pagarlas al momento... ¿O no lo crees?

Y le era tan sencillo dejarse llevar por los coqueteos y las insinuaciones que se acercó a él y lo besó, tal y como él había hecho un rato antes. Un beso intenso pero breve, antes de dedicarle una sonrisa que pretendía ser inocente y entrechocar su copa con la de él y dar un largo trago al champagne, descubriendo que era exquisito.

- ¿Ves lo que te dije? No es lo mismo. Deberías aprender a no irte justo después de los besos. Podrías estar perdiéndote la mejor parte. - dejó la copa encima del carrito de la comida antes de alargar la mano para tomar una tostada con caviar y darle un mordisco, sin apartar la mirada de Remy mientras masticaba - ¿No vas a comer nada? Te aseguro que está delicioso.

Y si, sabía que se estaba metiendo en un callejón que seguramente no tenía salida pero... Estaba ya bastante cansada de pensar siempre en las consecuencias, en las repercusiones de todo lo que hacía para los demás y estar siempre al pendiente de lo que se necesitaba y lo que no se necesitaba. Así que ese día, simplemente, iba a disfrutar de la noche.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Jue Jul 17, 2014 12:02 pm

Aquel coqueteo tan abierto y descarado, hizo que finalmente LeBeau acabara sonriendo. Con cierta diversión en su rostro, mientras relojeaba con sus ojos para observar a su acompañante, aquella velada.

Remy comenzó a pensar, en qué podría ser de aquella noche. En situaciones como esas, en que acababa en un lugar no planeado. Y con esto no quiere decir que no quisiera estar allí, sino que lo invitaron y él no planeó que esa noche se diera de aquel modo. Le había dado vueltas al asunto toda la tarde, incluso conseguir la propiedad de aquel viejo edificio lo distrajo ¿Qué sucedería aquella noche? Porque pensar en que se acostaría con Raven era muy fácil, pero una conclusión cuanto menos estúpida.

Se distrajo un momento en lo que terminaba de servir la segunda copa, observando de reojo lo que Darkholme hacía. De este modo pudo apreciar la cena que les habían traído: langosta cocinada. Era gigantesca y tenía un color rojo intenso, recién sacadas de hervir.

Le diable blanc sonrió divertido al escuchar las primeras ideas de la rubia sobre lo que podía deberle o no. Finalmente, observó como su rostro cambiaba fugazmente, como si una idea hubiera concurrido a su mente. —No lo creo, de hecho, me parece que por cuanto más tiempo tardes en pagarla, más incrementa la deuda, ya sabes... el porcentaje de interés...— masculló pícaro, rebuscado el mutante para así justificar su reclamo.

No esperaba que la chica hiciera aquello, incluso no lo vio venir ¿Qué sentido tenía? ¿Buscar una razón para exhumarse de la deuda y luego pagarla? No se iba quejar claro, aunque estaba acostumbrado a extender esos juegos al estilo "gato & ratón". Recibió el beso a gusto y al separarse, notó como una de sus manos había rodeado por instinto las caderas de Raven, mientras un gruñido proferida su molestia por la breve duración del gesto.

Ya sabes, me gusta ser algo misteriosos, genera suspenso y de ahí deriva la expectativa. Que se transforma en interés que conlleva a... voilâ— se explicó con honestidad, una de sus tantas tretas y como funcionaba su cabeza. Describiendo -con un amplio gesto de la mano que cargaba con su copa- un arco; mostrando el lugar. Dando a entender así que se refería a conseguirse aquella noche, en aquella habitación con ella. Bebió de su copa hasta vaciarla, eran angostas y estilizadas, tenían más detalles en el cristal que capacidad cúbica. —¿Si voy a comer? Si... pero no precisamente comida...— susurró pícaro y sugerente, provocándola como siempre a cada frase que ella daba, dándole la vuelta.

Se relamió, aun sujetando a Raven por la cintura, rodeándola con su brazo, antes de inclinarse sin advertencia ni sugerencia. Mordió su lóbulo esta vez, succionándolo brevemente, antes de separarse para susurrar. —Bien Señorita Andrews, me ha contratado para cuidarla toda la noche, luego de cenar, ¿qué le apetecerá hacer?— inquirió divertido, jugando con la identidad de por quién se había hecho pasar para evitarse muchos problemas con el staff del hotel.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Vie Jul 18, 2014 2:17 am

No podía negar que Remy tenía ingenio, y parecía tener una respuesta prácticamente para todo. Así fue también para el tema de las deudas y el que se pagaran tarde. ¿El porcentaje de interés, en serio? No pudo más que sonreir medio divertida y medio incrédula, porque sin duda algo así jamás se le habría ocurrido para sacar beneficio.

- Entonces... Solo para que lo entienda. Como yo he tardado aproximadamente tres horas en pagar mi deuda, ¿ha augmentado mi porcentaje de interés o ya he saldado mi deuda? Ya sabes que no me gusta deber nada. - dijo simplemente, devolviéndole la sonrisa pícara. Desde luego si aquello era una competición de cual de los dos podía ser más descarado, no pensaba quedarse atrás. - Y como sigues agarrándome... No puedo más que pensar que todavía queda una deuda pendiente.

Después de tomar un par de tostadas de caviar, y intentando permanecer completamente impasible ante los coqueteos que sin duda empezaban a llegar a otro nivel y a la cercanía de Remy empezó a separar las dos mitades de la langosta que ya estaban previamente cortadas. Con un tenedor limpio tomó buena cantidad de la carne de la langosta y se la llevó directamente a los labios, degustándola. Sin embargo era complicado hacerlo cuando él empezaba a susurrar, sugerente. Había olvidado lo sensuales que podían resultar los susurros, maldita sea.

- Pues si tu plan es comerme a mi, es mi deber advertirte de algo. ¿Nunca has oído lo de los animales de colores vistosos? Los hay de verdes, amarillos, rojos intensos o... azules. - dijo, dejando su color original para el final expresamente - Dicen que los colores son para advertir a sus depredadores de que son peligrosos... Incluso venenosos. Así que verás tu si te arriesgas. - ni siquiera recordaba quien era que una vez le había hecho la comparación con un animal venenoso, pero el caso es que le había gustado lo suficiente para usar aquella advertencia cuando tenía ganas de... jugar. Evidentemente no era venenosa, todavía no tenía aquella habilidad. ¿Peligrosa? Bueno... Tal vez. Pero algo le decía que aquello no echaría a LeBeau atrás.

Y justo cuando pensaba que había vuelto a recuperar un poco el control de la situación, notó que él le rodeaba la cintura y... los labios en el lóbulo de su oreja fueron realmente la gota que colmó el vaso. Definitivamente debía reconocer que él jugaba a ese juego muchisimo mejor que ella. Pero no pensaba abandonar, porque si él lo provocaba, ella también podía hacerlo. Llevaba años seduciendo a hombres para cumplir con sus propósitos.

- Bueno pues, hay una bañera enorme, así que creo que un baño de espuma suena bien. Y ya sabes... Estaré desnuda y vulnerable, así que tendrás que ser muy eficiente en tu trabajo de guardaespaldas. - giró la cabeza para mirarle, y como seguía muy cerca, agarrado a su cintura, quedó a pocos centímetros de su rostro. Se acercó un poco más, como si fuera a besarle y casi contra sus labios susurró - Al final quizás no será mérito tuyo el desnudarme. - soltó una carcajada y volvió a alejarse. Y a ver quien provocaba a quien.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Vie Jul 18, 2014 12:36 pm

Identificó a la perfección aquella sonrisa, una que él amaba provocar. Porque tenía su amor propio e incluso su autoestima, bien plantados, pero era agradable reconocer cuando sorprendía a alguien. Más aun si ese "alguien" se trataba de Raven.

Pues, como tú lo has dicho, tres horas en pagar has tardado, tu deuda no está saldada... Y como bien has inferido, en efecto el interés aumentó y por ende la deuda también— musitó con un gran descaro y empleando una voz de profesionalismo tal, intentando imitar un agente de bienes raíces tratando de explicarle a una pareja de recién casados por qué debían dinero. —Exacto, toda la razón...— concedió cuando ella destacó ese punto ¿Se sentía cohibido porque se lo reprochara? No, sabía que era en broma, incluso deslizó su mano, más abajo de la ladera de su espalda, provocándola y desfiándola.

Con sus ojos atentos a las reacciones y gesticulaciones de la mutante con quien compartía cuarto aquella noche, se le dificultaba observar que hacía. Más se distrajo un momento, para poder notar con nitidez como ahora se dedicaba a separar la langosta mientras él le susurraba, entendiendo que comenzaba a lograr su cometido. Estiró su copa hasta sus labios y le dio un sorbo, para luego ofrecerle de la misma a Raven. Para luego depositarla ya vacía sobre la mesa y tomando un tenedor poder probar un poco de la langosta. —Nunca comí langosta— admitió el mutante mientras llevaba el marisco hasta su boca para probarlo.

Sus cejas se arquearon y su vista se fijó nuevamente en Raven al notar aquella nueva figura. Con la carne en su boca, tuvo que apurar el pedazo en tragarlo, echando el torso hacia atrás para poder apreciarla. Una sonrisa ladina, sin enseñar los dientes, apenas una comisura de sus labios estirada se reflejó en su semblante. Aquello era nuevo, podía reconocer en aquellas facciones los rasgos de la "Raven humana", pero esta era distinta. —Vaya, tenía pensado comer, probar bocado exótico hoy... y vaya que lo haré— afirmó divertido LeBeau, relamiéndose y guiñándole un ojo con picardía ¿Exótico? ¿En serio? No se le había ocurrido algo mejor, además la sorpresa aun estaba presente en su rostro ¿Se había cohibido? En absoluto, esperaba, intuía que la Raven original algo así sería, pero aquello, el morbo, le atraía muchísimo más ahora.

Un risa tenue y sutil se escapó de sus labios, al separarse, luego de notar como se producía un "algo" en ella en reacción a su gesto. No había podido observar sus facciones ni se había removido, al menos no de un modo notable. Pero estaba muy seguro que la había tomado por sorpresa.

Las palabras dejaron atónito al de mirada escarlata, por primera vez la reflejada sorpresa en su rostro era auténtica y no irónica. Su lengua no había tenido la reacción suficiente siquiera para relamerse. La imagen mental de Darkholme desnuda y enjabonada se le presentó. Definitivamente quería ser parte de ello. —Me parece, que entonces me quedaré adentro, para evitar que cualquier altercado suceda, ya sabe... incluso el monstruo del excusado...— afirmó falazmente, incluso inventándose un "villano" totalmente infantil para quedarse dentro del habitáculo de higiene. Un leve jadeo, víctima de la cercanía con la renegada, se le escapó de su garganta. Los ojos fijos en aquellas orbes verdes, seductoras. —Oh, eso si que será mérito mío— afirmó el mutante, aceptando el reto, mientras le seguía los pasos, pero procuró tomar la hielera del carrito, con la botella de champagne dentro de ella.

Pisando su rastro, Remy entró detrás de ella a un baño muy amplio. La bañera era por lo menos de cinco metros al cuadrado. Así que el baño, fácil, tenía veinte. Aquella mas que una suite era un penthouse. El castaño se mordió el labio inferior, mientras se comía con la mirada a la mutante, observando como preparaba y abría las canillas. Aprovechó para ir a dejar sobre el gran mármol donde estaba el lavado, la hielera.

Lo siento señorita, incluso por su propia seguridad, tendré que revisarla... palparla y comprobar, que no porte ningún objeto contundente— anunció de pronto, con una sonrisa maliciosa, aquella idea tan rápido como había llegado a su mente, había escapado por sus labios. Se acercó por detrás a la mujer y rodeó con un brazo su cintura, mientras la otra acariciaba lentamente uno de los costados de su torso, hasta debajo del brazo y pasaba hacia adelante, rozando, posándose sobre su pecho. —¿No está usted de acuerdo?— inquirió morboso, haciéndose el desentendido y el inocente al preguntarle aquello. La lujuria comenzaba a recorrer sus venas, la excitación corrompía su esqueleto.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Sáb Jul 19, 2014 10:16 am

La verdad, nunca habría pensado que recuperar su aspecto natural llevaría aquellos efectos. Había visto todo tipo de reacciones ante su piel azul y el resto del conjunto: sorpresa, miedo, repugnancia... pero nunca deseo. I aquello era tan nuevo que durante un instante no supo que hacer. Ni con él ni con aquellos comentarios acerca de lo exótico que pretendía probar.
Por suerte consiguió recobrar la cordura y el control de la situación, antes de que Remy pudiera notar cuan desconcertada estaba, y mientras abría los varios grifos de la bañera, y para cuando volvió a girarse hacía él, volvía a sonreir coqueta como antes.

- ¿Porque crees que portaría algún objeto contundente? ¿Insinuas que soy... peligrosa? Más bien debería palparte yo a ti... Guardaespaldas sin referencias. - dijo, pero sin embargo no opuso demasiada resistencia a el brazo que le rodeó de nuevo la cintura, o la mano que resiguió su costado y terminó sobre su pecho.

Y hubiera sido facilísimo girarse para besarle y empezar a quitarle la ropa, pero no, no iba a ser la primera en reconocer que el otro se le hacía completamente irresistible. Porque si de torturas se trataba la cosa... pues no iba a ser el único. Ahora que había descubierto que le gustaba su aspecto original... Bueno, podía jugar un poco con eso.
Así que llevada por ese pensamiento se giró para agarrarlo de su camiseta, para acercarlo todavía más. Sus cuerpos quedaron completamente pegados e incluso contoneó ligeramente sus caderas para rozarle un poco más.

- ¿Lo ves? Dificilmente llevaré ningún objeto peligroso. Las escamas no cubren lo suficiente para que pueda esconderlo. En cambio tu... Bajo toda esa ropa... Podrias esconder algo. - y sin ninguna vergüenza llevó sus manos hasta la espalda de Remy, bajando poco a poco hasta su trasero.

Y justo entonces se separó con una risita, dando media vuelta y metiéndose en la bañera, estirándose cuan larga era entre las burbujas, dejando que una de sus torneadas piernas azules sobresaliera por encima, destacando de forma casi escandalosa ante la blancura de la espuma.

- Bueno... ¿Y que hay de los posibles peligros que pueda haber debajo del agua? ¿No piensas comprobarlo? - dijo, mientras tomaba con toda la mala intención del mundo la pastilla de jabón y empezaba a pasarla con suavidad por la pierna que sobresalía del agua, con el solo fin de provocarle.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Dom Jul 20, 2014 6:28 am

LeBeau cuanto menos, no pudo sino sorprenderse o quedarse ligeramente anonadado ante aquella sonrisa que la rubia le regaló. Y es que el esperaba al menos una mínima reacción y no la había obtenido, quizás porque la había tenido de espaldas o porque realmente no le generó nada. De todos modos quedó algo decepcionado. Pero no dejó que se le note, o al menos lo intentó.

¿Peligrosa? Es exactamente lo que creo...— admitió sonriendo con diversión, mientras la observaba. Con la diestra en su cintura, acarició lentamente su vientre, mientras la otra aprovechó la impunidad con que había podido recalar sobre su pecho y se tomó sus libertades. —Tienes un buen punto, deberías, pero no se si te atreverías...— desafió el mutante a la chica, entre risas, pensando que aquello podía terminar bien para él o bien para ella, pero terminar bien iba a terminar.

Le permitió girar sobre su propio eje, aprovechando para deslizar sus manos. Como si fuera culpa de ella, por sus movimientos, sacó ventajas acariciando y recorriendo su cuerpo con ambas manos sobre su cuerpo para repasarla. Cuando se detuvo, la miró a los ojos en lo que sus manos acababan por acomodarse: una sobre sus caderas y otra a la altura de su costillar, sobre uno de los costados de su torso. Mas se vió obligado a ahogar -sin éxito alguno- un gruñido al notar aquel roce de pelvis generado por ella.

En ese caso, si tanto teme o sospecha, debería comprobarlo usted misma, madmoiselle— contestó entre desafiante y burlón, con una mirada picaresca y una sonrisa divertida en el rostro. Un estremecimiento le recorrió sintiendo las yemas ajenas en su espalda, más logró quedarse con docilidad al sentir como abordaba sus nalgas ¿Si el tocaba por qué ella no? Él ante todo era justo y equitativo en ese aspecto.

Y entonces, justo cuando estaba por dejar de reprimir sus ganas, justo cuando le tentación era demasiada para aguantar, justo cuando estaba restándole importancia al hecho de sucumbir ante ella, se alejó. Un gruñido de mera impotencia y frustración, ronco y profundo, claramente audible, se escapó de lo más profundo de su garganta. Quería besarla, ahora tenía esa asignatura pendiente y el doble, porque ella lo había esquivado. Observó su cuerpo relajarse en la tina llena de agua, cubierta por la espuma, notando como se acomodaba y la miró fijamente. —Si pienso, pero hay un problema— contestó ávido y encantado con la invitación abierta recibida. Rió divertido mientras se acercó al borde de la bañera sentándose sobre ella. —Tengo mucha ropa como para meterme— comentó con una voz casi dramática y desconsolada, desafiándola a que decidieses ayudarlo o no. Sin embargo, cuando observó su torneada pierna, desde los dedos de los pies hasta su muslo, asomar entre la nívea espuma, un acaloramiento lo volvió a recorrer y sintió su pulso acelerarse. La sangre le borbotaba y lentamente fluía hacia su entrepierna. Debía apurarse en aquel juego de provocaciones, o saldría perdiendo.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Lun Jul 21, 2014 2:22 am

Casi habria podido soltar un grito de resignación cuando sus tácticas que tenían como único fin el provocarle y hacer que cediera tampoco dieron resultado. Ni los contoneos, ni la visión de su pierna por encima de la espuma... Nada. Ahí seguía, sentado en el borde de la inmensa bañera, esperando que fuera ella quien lo desvistiera para entrar en el agua.

Sin duda era la primera vez que esto le sucedía. Por mucho que hiciera tiempo que hubiera renunciado a la intimidad con los hombres, siempre había conseguido que estos cedieran a sus pies con tan solo un chasquear de dedos. Pero LeBeau parecía estar dispuesto a ponerla a prueba, y si en algo se caracterizaba Raven era en la poquísima paciencia que siempre solía tener. Cuando quería algo, lo quería ya, sin molestas esperas... Sin embargo otra de sus características era el orgullo, y aquello era ya cuestión de orgullo, el no ser ella quien cediera a las tentaciones, sino conseguir que fuera él.

- No me lo digas... Estás tan acostumbrado a que te quiten la ropa tus compañias nocturrnas que has olvidado a hacerlo tu mismo. - comentó como si nada, mientras se acercaba al extremo de la bañera donde se había sentado Remy. - Es mi deber enseñarte como se hace.

Se puso de pie en la bañera, sin importarle que el agua empezara a caer de todas las partes de su cuerpo. Tampoco le importó que al llevar las manos hasta sus hombros, su ropa quedara también mojada. Se ayudó de el apoyo que le suponía su cuerpo para salir de nuevo de la bañera, dejando un pequeño charco de agua y espuma en las baldosas ridículamente elegantes del suelo.
Poco a poco bajó sus manos hasta el borde de su camiseta, que empezó a subir, rozando deliveradamente la piel de sus costados con sus pulgares.

- A esto se le llama camiseta, y quitarla es sencillo. Se tira hacía arriba... Se saca por la cabeza y después se desliza para que los brazos salgan de las mangas. - una vez fuera, la camiseta fue directa al suelo, donde quedó definitivamente mojada por el agua que ella misma estaba dejando sobre el suelo. Después de eso, sus dedos descendieron hasta la cintura de su pantalón, no sin antes reseguir con cuidado los contornos de los músculos de su abdomen, trazando un camino de caricias leves hasta llegar a donde quería - En el pantalón se complica un poco la cosa. Necesitas desabrochar el botón. Así, ¿ves? Y luego, bajas la cremallera. - y mientras hablaba, acompañaba las palabras por las acciones exactas de aquello que narraba. Quizás se entretuvo más de lo que debía con la cremallera, asegurándose de rozar la zona que quedaba justo debajo, escondiendo una sonrisa al notar algo ligeramente abultado debajo. Al final quizás resultaria que iba a terminar ganando. Se agachó para quitar primero los zapatos y los calcetines y después ya terminó de sacarle los pantalones - Y dejas que resbalen hacía abajo. Y ya solo queda una prenda. Y esta es tremendamente sencilla... - y desde su posición agachada frente a él, levantó las manos y con un simple gesto, también quito los calzoncillos.

Luego simplemente se levantó, quedándose tremendamente cerca, aprovechando el movimiento para pasear a gusto sus ojos por todo el cuerpo del francés. Definitivamente le gustaba lo que veía. Mucho. Pero iba a mantenerse fiel a su situación. Dejaría que fuera él quien cediera.

- Fijate quien se llevó el mérito de desvestir al otro, al final... - comentó con una sonrisa, antes de acercarse intencionadamente un poco más - ¿Necesitas ayuda con... algo más, o irás a comprobar la seguridad de la bañera para que pueda entrar sin miedo? - le dijo, apenas en un susurro. Y si aquello ya no funcionaba, simplemente ya no sabría que más hacer sin quedar completamente en evidencia.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Mar Jul 22, 2014 12:34 pm

Una ceja volvió a arquearse en su rostro al oírla. Denotando la burla que cargaba aquella frase, Remy sopesó posibilidades mientras se encargaba de ocultar su reflexión con una sonrisa en el rostro. —Procura hacerlo muy lento, no sea cosa que me salte una parte y debas comenzar de nuevo...— aconsejó sin seriedad en su voz el castaño, riendo divertido. Mientras la observaba ponerse en pie.

Su mirada no logró resistirse y se deslizó desde el rostro de la chica por el resto de su cuerpo. Mientras no ponía ninguna excusa al respecto ni se molestaba en disimular. Analizó y disfrutó de delinear con sus ojos la silueta azul de Mística, relamiéndose con un descaro impresionante. Su cuerpo torneado y su figura curvilínea, contribuían a una silueta... de ensueño. Aprovechó la excusa para colocar una mano sobre la cintura de la chica mientras notaba el agua cálida humedecer sus hombros y presente bajo su palma. Le sonrió mientras ella tomaba el borde de su camiseta y rozaba su piel con los dedos al comenzar a quitársela.

Oh, que conocedora sobre el tema, toda una profesora...— ironizó en contestación el bandido, sonriendo con descaro. Quizás si la estaba jodiendo un poco, pero no demasiado. Notó la tela de algodón caer a un costado de donde ellos se encontraban, mojándose. Mientras que su torso, sufrió el cambio de temperatura ante la ausencia de la prenda. Un escalofrío el recorrió. Más un suspiro de placer puro se le escapó al sentir como sus manos cálidas y delicadas, descendieron por su pecho, atravesando su abdomen, hasta la cintura de su pantalón. —Agh...— dejó escapar en voz muy baja, aquel susurro, mientras cerraba los ojos. Echó la cabeza hacia atrás al sentir la malicia y la intencionalidad de la mutante. Como su mano repasaba su erección al descender el cierre de la cremallera. Poco a poco la excitación se le hacía menos controlable e indisimulable. Al final, acabaría cediendo y abordándola, sin importarle más nada. —Qué fácil haces que parezca...— musitó rodando los ojos. Mientras tanto -ya sin zapatos ni calcetines- se movió. Elevó una pierna colocándola a un lado del pantalón. Y luego realizó el mismo movimiento con la otra, solo que además pateó la prenda a un lado, quitándola del medio.

Ya desnudo, cierto nerviosismo le recorrió. Literalmente, jamás había estado con una mujer como Raven. No se sentía en igualdad pese a que ambos carecían de ropas. Sin embargo su erección permanecía allí, latente, mientras la chica se incorporaba y quedaban cara a cara.
Más una risa escapó de sus labios, distendiendo el ambiente para él, al oírla. Volvió a fijarse en ella y deslizó sus manos hasta las caderas ajenas, acariciándolas y recorriéndolas. Ascendió con las mismas por su cintura hasta sus costados y acabó acariciando las laderas de su torso. Ante la nueva cercanía di un último paso hacia ella, pegando completamente sus cuerpos y dejando sus labios a escasos centímetros unos de otros. —Oh, quizás... que me lo pidas, pero lo pidas bien...— sugirió con descaro y una sonrisa pícara en el rostro. Mientras su mirada irremediablemente se posaba sobre los labios azulados de la chica. No aguantó y se abalanzó con el rostro, ladeandolo. Buscó su boca y la besó, mientras dejaba que sus labios se amoldaran unos a otros como si se trataran de una pieza de rompecabezas.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Miér Jul 23, 2014 9:17 am

Por un terrible instante creyó que había perdido. La tortura a la que pretendía haberle sometido al desnudarle no parecía haber surtido efecto más allá de algunos gruñidos, y aún cuando la erección entre sus piernas decía lo contrario, cualquiera hubiera dicho que trataba con el hombre de hielo, completamente ajeno a todo lo que hacía. Y realmente ya se había quedado sin tácticas sutiles de seducción (y de hecho, también sin tácticas poco sútiles), así que ya solo le quedaba abalanzarse sobre él, más cuando sentía sus manos subir por sus costados, con un tacto sútil que no podía sino pensar que ojalá se tornara más intenso.

Y justo entonces, justo en el momento que acababa de decidir mandar al infierno el jueguecito de coqueteos que se había prometido ganar, Remy la besó, y ella tardó exactamente medio segundo en corresponderle, rodeándole el cuello con ambos brazos y pegando su cuerpo completamente al de él, notando su erección en la parte inferior de su abdomen.
Aprovechó esa cercanía para empujarle hacía atrás, haciendo que se apoyara contra una de las paredes de baldosas impolutas del baño, justo al lado de la bañera, sin despegar los labios de los de él, incluso desviando los suyos para mordisquear su labio inferior, recordando en que lo había hecho él horas antes, cuando la había dejado en su coche, sin darle oportunidad de reacción.

- Ya revisarás los peligros de la bañera luego... Porque todavia tenemos un pequeño problema. - y sin dar mayor explicación, tomó una de sus manos para llevarla directamente hasta su pecho. Un pecho cubierto de escamas, que era la protección que usaba en su forma original. Las escamas sustituian la ropa, cubriendo las partes demasiado "intimas" de su anatomia, pero al contrario que cualquier prenda de ropa, le otorgaban mobilidad absoluta de movimientos, sin impedimentos. Obviamente podía quitar y poner aquellas escamas a voluntad, y aquello podía ser parte de la diversión - Creo que podrías tener interés en que quite ciertas... escamas. ¿O no? Tal vez si me lo pides bien... - dijo, mientras le dejaba la mano libre sobre su pecho y bajaba las suyas propias de nuevo hasta su trasero, apretándolo y valorando que tan bueno era.

El problema principal es que a pesar de tener su poder bastante controlado, necesitaba de cierta concentración para mantener todo exactamente en el sitio que quería. Y en ese momento no podía estar más distraida de los detalles de su aspecto. De hecho estaba distraida de todo lo que no fuera el roce de su cuerpo contra el del francés y la forma en que sus labios volvían a moverse contra los suyos propios, en un nuevo beso, así que había algunas escamas que habían empezado a desaparecer de sus piernas, dejando tras de si solo suave piel azul.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Miér Jul 23, 2014 3:56 pm

El regocijo invadió el cuerpo de LeBeau, cuando apenas y se estaban besando. El calor que se hizo notar de repente, pese a que no habían hecho nada aún ¿Sería le temperatura y el vapor del agua en la bañera? ¿Sería el día? ¿O serían los cuerpos de ambos, que ahora juntos podían notar la elevada temperatura de cada uno?
Notó la fuerza de Raven contra su cuerpo, dejándose guiar sin queja alguna, hasta sentir los azulejos empañados de la pared, contra su espalda. La cual por el cambio de temperatura se arqueó de inmediato como reacción. Provocando que sus cuerpo se juntaran aún más, en la parte media, apretando sus pelvis y haciendo que sintiera completamente lo excitado que estaba. Una de sus piernas quedó entre las de ella y la otra por fuera, mientras sus bocas seguían unidas en aquel cálido beso. Un jadeo se escapó al contemplar sus labios un mínimo resquicio de libertad, al desviarse los de ella. La mordida le gustó, incluso le excitó haciendo que sus manos viajaran hasta el trasero ajeno y disfrutaran con descaro de sobarlo a gusto.

¿Ah si?— contra preguntó el mutante, intrigado. Mientras sus ojos se posaban en las orbes ambarinas de su acompañante. Una sonrisa perversa se reflejó en su rostro al sentir el tacto de su busto otra vez. No pidió explicaciones ni esperó permisos para acariciarlo a gusto comenzar a jugar sobre la piel y las pocas escamas que recubrían la parte más sensible de aquella zona. Sin saber que planeaba, Etienne esperó con tranquilidad, aprovechando para con su segunda mano, recorrer desde sus glúteos hasta su cintura y luego su bajo vientre.
No voy a negarlo, pero en mi defensa alegaré que es un interés infundado y promovido vilmente por segundos— bromeó divertido el castaño como si ahora fuera un abogado. Más ya no era tiempo de andarse con juegos y Remy lo entendía perfectamente. Tensó y los músculos de sus nalgas dieron un espasmo, endureciéndose ante el apretón, haciendo que sonriese. —Jolie, cguanta liberté— le reprochó con algo de descaro el mutante. —¿Cómo sugiere que le pida bien si las puede quitar madmoiselle?— decidió continuar con aquel juego, susurrante, para luego pasar su lengua, superficialmente por los labios ajenos. En un gesto travieso.

Su miembro se mantenía tieso y atrapado, entre los cuerpos ajenos. Descansaba verticalmente sobre el abdomen de la chica capaz de transformar su aspecto en cualquier cosa. Y allí latente esperaba, mientras ambos dos volvían a besarse. Pero esta vez fue un beso mucho más profundo, donde sus labios presionados uno contra otro se amoldaron con mayor facilidad. Aquel era terreno conocido. Él buscó entreabrir sus bocas, para dar paso a su lengua. Mientras sus belfos continuaban saboreándose entre sí, buscó la lengua ajena entablando una danza intensa y agresiva, como si quisiera someterla, acariciándola y aplastándola en una batalla cerrada por sus labios. A su vez, sus manos continuaban contorneando y sosteniendo la silueta de la chica, disfrutando del tacto de su pecho y su trasero, no le dio lugar siquiera a la idea de separarse. No era consciente de como poco a poco las escamas en su piel desaparecían pero era seguro que cuando lo notara, lo agradecería en extremo.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Jue Jul 24, 2014 9:44 am

Ni siquiera sabía si no entendía nada porqué él había empezado a hablar en francés o porque realmente su mente se había desconectado completamente y sólo podía pensar en el calor que había empezado a esparcirse por todo su cuerpo. Precisamente por eso desvió sus labios hasta el cuello de LeBeau, y sin intentar entender lo que deía o pretendía decir, empezó a trazar caminos con su lengua, ascendiendo hasta el lóbulo de su oreja para luego volver a bajar, terminando por mordisquear la piel sin demasiada compasión. Porque ella no era delicada ni cariñosa, y así era como hacía las cosas.

- Tu sigue distrayéndome... verás como van desapareciendo. - le susurró cerca de la oreja, aprovechando su cercanía en la zona. Y hasta pensó en guiar sus manos hasta sus muslos que ahora ya lucían completamente libres de escamas, pero pensó que sería más divertido si dejaba que fuera él quien lo descubriera.

A medida que el beso profundizaba y sus lenguas se encontraron, también lo hicieron sus caricías, que ya no se conformaban en acariciarle el trasero y reseguir los músculos de su abdomen, así que sin ningún tipo de vergüenza llevó su mano derecha hasta su erección, que rodeó con los dedos, evaluando de ese modo su tamaño, acariciando hacía arriba y hacía abajo a una velocidad tan lenta que apenas el movimiento era apreciable. A fin de cuentas tal vez todavía no había terminado de desesperarle.

- Así que... ¿Vas a bañarte o... Prefieres mantenerte alejado del agua? - la bañera continuaba llenándose, y el vapor y la espuma hacían subir la temperatura y la humedad del baño más allá de sus cuerpos.

Al final lo que había empezado como una noche entre socios, en la que se había prometido que no iba a pasar nada más allá de los coqueteos a los que acostumbraban, porque su relación profesional podía verse afectada, se había convertido en la noche más sensual que había tenido en los últimos meses. Y por eso había decidido dejarse llevar, sin pensar en el tiempo que hacía que perdía el control sobre el aspecto preciso que quería tener. Porque para ese entonces apenas quedaban unas cuantas escamas aisladas sobre su pecho y algunas más entre sus piernas.

Sin previo aviso hizo que giraran sobre si mismos, de tal modo que ella quedara apoyada en la pared y fuera él quien quedara más libre, de modo que pudo rodearle la cintura con una pierna, obligándole a acercarse lo máximo posible, aunque llevaban ya un rato completamente pegado, de modo que lo único que quedaba entre sus cuerpos era su mano, que seguía acariciando con lentitud la erección del francés.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Remy E. LeBeau el Lun Jul 28, 2014 4:30 am

Un estremecimiento se hizo sentir a lo largo y ancho de su cuerpo, en el preciso instante que la lengua de Raven se posó en su piel. La calidez y velocidad con que esta repasaba y recorría desde la ladera del mismo hasta su oído, era una sensación placenteramente devastadora. Más el knock out llegó cuando sintió sus dientes hincarse en su piel y tuvo que reprimir un jadeo. Se relamió ávido y buscó su mirada con la propia, sonriendo con malicia. Aquello se estaba volviendo mejor que lo esperado, iba a ser una guerra.

Mmh, me parece un buen plan— admitió en un susurro, mientras se inclinaba como si fuera a besar su mejilla y lentamente descendía por la misma hasta su cuello, comenzando a morder y succionar, sin soltar la piel atrapada por sus dientes, impiadoso. Mientras tanto, sus manos continuaban a sus anchas, disfrutando de la suave piel ajena, notando como cada vez menos escamas se entrometían en su camino. Repasó su trasero a gusto y su espalda, hasta descender hasta sus piernas y notarlas libres y desnudas. Sonrió encantado, mientras sus rostro se reencontraban en aquel profundo beso.

Ahogado en la cercanía de sus labios, cuya distancia era nula, gruñó y lo hizo con ganas. Mientras el placer de ser estimulado lo recorría el sufrimiento de que fuera de aquel modo, tan lento e insoportablemente excitante, era corrosivo. Corrompía sus nervios y su temple, le desesperaba. Atrapó con enojo su labio inferior y lo mordió con ganas, llegando a reaccionar antes de lastimarlo para succionarlo. Era un desquite, pero traicionado por su propio cuerpo jadeo y lo hizo de gozo.
Pero no iba a dejar que ella se llevara todas las victorias de la noche, deslizó sus dos manos hasta las caderas ajenas y tomándolas con firmeza y la hizo girar sobre sí misma, repentinamente.

Aprovechó el movimiento de la misma, para acomodar sus manos sobre su cuerpo, una rodeando su cintura hasta su vientre y la otra ascendiendo por su torso, hasta sus pechos. No esperó permisos ni respuestas, siquiera señales. Pese a las escamas aun presentes, comenzó de menos a más. Tomó uno de sus pechos con una mano, comenzando a acariciarlo lentamente, sacando paciencia donde no la había. Mientras su otra mano, comenzó a tentarla, rodeando sus muslos, amagando a ir hasta su entrepierna, haciéndole sufrir algo de lo que él había sufrido.

Eso lo decidirá usted, señorita Andrews, yo soy solo su guardaespaldas contratado para cuidarla, usted da las órdenes aquí...— incluso en su voz se podía notar su desesperada excitación, con el ritmo cardíaco acelerado, sin llegar a ser exagerado. Pero se notaba su morbo e incluso su cinismo al verse capaz de continuar aquel juego incluso en esas circunstancias.

El cuarto poco a poco parecía convertirse en un sauna, mientras a la bañera apenas le quedaba tiempo para terminar de llenarse a una cantidad prudencial. A su vez, el castaño liberó a Darkholme de aquella prisión que había significado sus manos, por un segundo, apenas uno. El cual bastó para que ella pudiera girarse y hacerlos girar a ambos. Un empujón de su pierna, hizo que terminaran de unirse haciendo que al instante viera su masculinidad rodeada nuevamente por la mano ajena. Arqueó una ceja sorprendido, pero el placer volvió a vencerlo, haciéndole sonreír encantado.

Aquella noche, había superado con creces sus expectativas. Deseaba a Raven y hacía tiempo ya que trabajaba para conseguir acostarse con ella. Era como un desafío personal en donde el morbo crecía porque había una química entre ellos laboral importante. Era como acostarte con tu jefe. Pero había sido vencido por el destino, ya que no había esperado aquella inicial invitación en la tarde a pasar la noche juntos. Ni había esperado que las cosas a esa altura -recién comenzada la velada- estuvieran de aquel modo.

Pero tampoco iba a lamentar las sorpresas, siendo tan gratas. Llevó una mano hasta la nuca de la joven, sosteniendo y acomodándola entre sus cabellos, para manipularla a gusto y así acomodarla de modo tal que volvieran a fundirse en un beso ansioso. No dio tiempo a reacción o tratos suaves, el beso fue fiero. Mientras su mano libre recorría desde uno de los costados de su torso hasta su cintura y continuaba más allá por su pierna hasta sentir que ya no había escamas presentes. Rodeó con rapidez su pierna, elevándola, buscando cargarla contra el muro, si separarse y sin dejar de sentir como su miembro cada vez más tieso, era tratado por la mano ajena.




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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

Mensaje por Raven Darkholme el Sáb Ago 09, 2014 9:09 am

Si le hubiera importado en lo más mínimo lo que los demás pensaran de ella seguramente se habría detenido a reflexionar lo que podria pensar Remy, al que había invitado sin ninguna excusa a aquella habitación de hotel y al que prácticamente le había saltado al cuello (o más bien se habían saltado mútuamente al cuello). Pero la verdad es que había oído ya todo tipo de adjetivos refiriéndose a ella, que si era una fresca, que si era una promiscua, que si no tenia vergüenza... ¿Y que más daba? Todos venían de gente que no sabía disfrutar de la vida, y cuando se envejecía a la velocidad a la que lo hacía ella, teniendo todavía muchos años por delante, se aprendía a disfrutar el momento, y aquello era precisamente lo que estaba haciendo.

Lo de torturarle a él parecía una buena idea, pero no lo parecía tanto cuando aquella misma tortura estaba destinada a ella. Se dejaba hacer, recibiendo aquella vuelta que él hizo que diera sin protestar, apoyándose con las manos en la pared que para ese entonces ya estaba completamente resbaladiza, y con toda la mala intención, dejando que su trasero rozara la intimidad de él, mientras recibía las caricias a las que no pondría ninguna pega. La humedad entre sus piernas crecía al notar sus manos recorriendo sus caderas, a punto de ir justo a la zona que sentía quemar, pero pasando de largo. Un gruñido de pura frustración salió de sus labios, pero todo cambió cuando él dejó escapar aquella frase. ¿Ella daba las órdenes? Bien, pues aquello podía ser entretenido.

Aprovechó la tregua que él le daba para darse la vuelta y volver a quedar cara a cara. Volvió a besarlo con la respiración completamente irregular y el pulso disparado, haciendo que todo su cuerpo palpitase, al tiempo que iniciaba de nuevo el movimiento arriba y abajo con su mano rodeando su miembro, muy lento al principio y aumentando progresivamente su velocidad... Hasta que se detuvo, sonriendo con mala intención.

- Bien, como guardaespaldas que tiene que cumplir mis órdenes... Aquí va una. Dejate de torturas, y creo que sabes exactamente a lo que me refiero... - porque si de algo estaba segura era de que Remy había hecho aquello las veces suficientes para saber de lo que hablaba y lo que hacía. Y vaya que si sabía lo que hacía, porque apenas y con unas cuantas carícias ella ya se sentía más que dispuesta.

Apoyó la espalda contra la pared, que resbalaba traicionera y volvió a rodear su cintura con una pierna, obligándole con ese movimiento a acercarse todo lo que pudo a ella, y con la mano que todavía rodeaba su erección, la condujo hasta la entrada de su sexo que sentía quemar y inició un movimiento circular con las caderas con el que notaba la punta de su sexo rozar las paredes de su entrada, incitándole a que finalmente terminara deslizándose en su interior. Quería desesperarle del mismo modo en el que sentía que lo estaba ella.

- Porque... ¿No tengo que hacerte un dibujo de lo que viene ahora...verdad? - bromeó ya con la voz completamente entrecortada por culpa de su agitada respiración.


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Re: Manhattan nights (+18) || Remy

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